JOSÉ MANUEL ELIZONDO CUEVAS /
Periodismo Nayarita
"El Profe"
Debido
a la fecha que acaba de pasar, 15 de mayo para ser exacto, en que se celebró el
“Día del Maestro” en nuestro país, vinieron
a mi mente de inmediato las películas ya convertidas en clásicos del
cine mexicano: “Simitrio” con José Elías Moreno y, por supuesto, “El Profe” de
mi admirado actor Mario Moreno “Cantinflas”.
Ambas
cintas exaltan, en gran forma para mi gusto, la importancia que esa profesión
ha tenido y seguirá teniendo en el desarrollo de las sociedades contemporáneas.
Las dos películas, una producida en 1960 y la otra en 1971, respectivamente,
ponen de manifiesto y reconocen la figura casi mítica del maestro rural, que
prácticamente da hasta la vida por su profesión, que abraza como un supremo
apostolado.
Dos
historias distintas pero con un doble común denominador, el amor y el
sacrificio. Amor a su profesión y a los niños, que por cierto, en ambas cintas
sólo aparecen niños, y ninguna niña en clases, será que escogieron para filmar
escuelas de varones, porque no había mixtas en ese entonces y que, por el tipo
de escenas, prefirieron trabajar con niños que con niñas; y el otro factor, el sacrificio
que tenían que hacer los mentores de antaño, al enfrentar las carencias
materiales, los estigmas sociales, el machismo ancestral y los típicos caciques
rurales que hacían hasta lo imposible por mantener a los pueblos en la
ignorancia.
Esto
último, lo de los caciques, ahora llamados de otro modo, e igualmente
obedecidos por las autoridades, prevalece como una siempreviva de fragancia
matinal. Esa obstinada tendencia, por conveniencia natural de los que detentan
el poder, sigue marcando la pauta de la rueda de la historia. El arcaico
interés de mantener al pueblo en la oscuridad sigue vivo, aunque de otras
formas y mediante otros medios más modernos, pero tan vigente como antaño.
Al
maestro, rural y urbano, se le ha golpeado sistemáticamente. Los gobiernos
federales más recientes, representados por los partidos políticos que se han
turnado el poder o se han alternado en manipular el destino de un país (por eso
le llaman alternancia) se han aliado (Pacto por México) para ejecutar un plan
maquiavélico (astuto y engañoso) muy
bien definido por sus “pensadores” que han dado en llamar “Reforma Educativa”.
Ese
instrumento político, “mayoriteado” en las cámaras legislativas por los ya
mencionados legisladores del PRI, PAN y PRD, desde mi punto de vista, ha
servido para humillar a los maestros que han dado gran parte de su vida en aras
de la profesión. Con el doloso pretexto de “elevar la calidad educativa”, les
han sido congelados sus derechos y prestaciones ganados mediante el esfuerzo
personal y la lucha sindical. Desde que se aplicó la reforma educativa a la
fecha, sus incrementos salariales han sido mínimos, calculo que no rebasan los
cinco puntos porcentuales, desde que está Peña Nieto en el poder, lo mismo se
puede decir de las prestaciones de los mentores que me imagino no superan ni el
tres por ciento en el mismo periodo.
No
pretendía hacer un análisis de los horrores de la reforma educativa, pero para
mí no tiene nada de educativa, sino es más una reforma laboral, perjudicial por
cierto, para estigmatizar a los maestros. Estas medidas represivas han
congelado la carrera magisterial, han ahogado el escalafón, y, los estímulos
que recibían los maestros han quedado supeditados a una evaluación punitiva del
desempeño magisterial. Las escuelas normales, las que generan docentes, han sido
debilitadas, mediante el sojuzgamiento económico, y la reestructuración
administrativa que les privó de la autonomía. Las reacciones generadas por
parte de los docentes y alumnos de estas escuelas normalistas, que con dignidad
han defendido la educación púbica y, con ello, su profesión, han sido brutalmente
reprimidas por el gobierno, basta recordar el caso de Ayotzinapa, cuya
resolución en favor de la justicia a los desaparecidos, sigue en espera. El
brutal avasallamiento que ha emprendido la plutocracia en contra de varios
sectores de la población mexicana, se ha visto marcadamente enfocada al sector
magisterial. El arma creada para realizar tan humillante labor se denomina
“Reforma Educativa”.
La
lucha por la dignidad magisterial, no es como las películas que comenté en el
proemio, pero se deberá seguir luchando para que ésta tenga también un final
feliz. En la magia de la cinematografía y el espíritu conciliador del director
y el guionista, no existen límites ni obstáculos para arribar triunfalmente al
final deseado. Pero los admirados maestros tienen una realidad y un destino
propios, ciertos y claros. El objetivo magisterial no es una quimera fílmica,
por más inspiradoras que esas historias puedan ser, sino es un mundo real,
donde se vive y se muere, donde se lucha y se esfuerza por construir mejores
escenarios donde vivir en paz y en desarrollo.
He
intentado sumarme de distintas formas a lo que considero una lucha justa, la
lucha de la dignidad magisterial. La trinchera es lo de menos, lo importante es
estar del lado que consideres que está la verdad y la justicia. He escrito
muchas veces sobre los maestros. Artículos de opinión, reflexiones, cuentos, y
he compartido diversas historias que hablan de las virtudes y los problemas de
esa profesión, a la que admiro y respeto, de tal manera que, de no haber
escogido hacer lo que hago hoy, estoy casi seguro que la profesión que me
hubiera gustado ejercer hubiera sido la de maestro.
Mi
respeto y admiración a los hombres y mujeres que abrazaron la noble profesión
del magisterio. A todos los que, con esfuerzo y excelencia, dedican gran parte de su vida a rescatar a la
niñez y a la juventud de las garras de la ignorancia. Principalmente a quienes
hacen de esta profesión un auténtico apostolado.
Un
abrazo sincero con mi reconocimiento pleno. ¡Feliz Día del Maestro!
RECIBAN
UN SALUDO AFECTUOSO.- LOS ESPERO EN LA PRÓXIMA SEMANA - COMENTARIOS Y SUGERENCIAS AL CORREO: elizondojm@hotmail.com .- MIEMBRO ACTIVO FRECONAY, A.C.