Mostrando entradas con la etiqueta PALABRA DE ANTÍGONA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PALABRA DE ANTÍGONA. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de abril de 2018

El Debate sobre la Ciudad de México: ¿Y las mujeres qué?

Palabra de Antígona
Por Sara Lovera

El Debate Sobre la Ciudad de México: ¿Y las Mujeres qué?


Potente y multicultural no los cimbra ni conmueve

Pálido y sin contenido resultó el primer debate entre aspirantes a gobernar la Ciudad de México. Tres grandes ausentes en la discusión: las mujeres, no sólo cómo víctimas de violencia; la nueva Constitución cómo un desafío muy claro y la gobernanza que demandan más de ocho millones de habitantes que han transitado por un proceso de democratización que hoy parece olvidado por las contradicciones intrapartidarias, en las que lamentablemente se suman las candidatas.

Hay que decir que importa y mucho escuchar, hoy, y esperar, hoy, sobre nosotras, porque es casi seguro que habrá una mujer gobernando esta ciudad, entre 2018 y 2024, que según la ONU es una de las cinco más grandes del mundo; de mayor potencial progresista y democrático; donde han nacido y se han escrito las mejores leyes a favor de la emancipación femenina.

Ninguna de las cinco aspirantes tiene el chip feminista -sería pedir demasiado-, pero ni siquiera de género o reconocimiento de las diferencias que debían plantearse como parte de un proyecto de gobierno. Nunca le dio vergüenza a Michelle Bachelet reconocer la importancia de que las mujeres llegaran los puestos de decisión, dos veces presidenta de Chile y la primera mujer jefa de ONU Mujeres, con puesto de subsecretaria de la ONU.

No, estas aspirantes están higiénicamente distantes de la ideología, filosofía y práctica feminista. Me extraña porque existe la asesoría de la feminista, Marta Lamas a Claudia Sheinbaum, del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) o las mujeres y los grandes “avances” de género en el Partido de la Revolución Democrática (PRD) de donde viene Alejandra Barrales.

La joven Mariana Boy, del Partido Verde Ecologista de México, reconoció la violencia feminicida en el transporte público, pero también sin emoción; Purificación Carpinteyro, de Nueva Alianza, ex subsecretaria de Comunicaciones, ex priista o panista, nada, y Lorena Osornio, la candidata independiente tampoco. Todas hablaron en un lenguaje masculino sin ruborizarse. Debo decir que Claudia Sheinbaum, lo intentó y lo olvidó rápidamente.

Fue Marco Rascón, del Partido Humanista, quien más se acercó a la diversidad, al definir la pluriculturalidad de esta vibrante ciudad, donde durante los últimos 40 años las feministas han habitado, propuesto, luchado, celebrado y conseguido dos cosas trascendentes: la interrupción legal del embarazo hasta las primeras 12 semanas y los matrimonios igualitarios; más instituciones, leyes, acuerdos, movilización de mujeres y un plan con programa y acciones para hacer de la ciudad una amigable y segura para las mujeres.

De Mikel Arriola, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), hay que decir que el sí tiene claramente una concepción de género, es decir, está convencido que las feministas son como “comunistas” y habla de la familia antes de la Revolución Francesa. Pero, ojo, lo tiene claro, por ahí su proyecto y su postura. Supongo que, en el PRI, de donde arrancó, porque no había más, la lucha por los derechos de las mujeres y su presidente actual, Enrique Peña Nieto, decretó su tercera línea de acción para transversalizar el género; quiso mandar una iniciativa para dar derechos a la diversidad sexual, bueno, pero de eso no se ha enterado.

Pero decía. Debate pálido e insustancial. No les ha emocionado nada esta gran ciudad, sí, con muchos problemas, por supuesto, con grandes extensiones territoriales sin agua –asunto que los ocupó mucho- pensando, seguro, que la mayor parte de los votos están en las demarcaciones, que ahora serán municipios, como Iztapalapa, Gustavo A. Madero y Cuauhtémoc, ésta última por su potencial económico.

No conocen la ciudad. Yo me pongo en sus zapatos. En lugar de la palabrería general, porque no le dijeron al público cosas importantes. Ahora que leo lo que sucede en Nueva York, donde se discuten los derechos de las y los indígenas, me acordé. Una ciudad muy diversa, con indígenas y medio millón de extranjeros y extranjeras, la mayor concentración de migrantes de todo el país. No tienen idea, cuánta inversión empresarial de origen judío y la fuerza tremenda y abarcadora de las grandes empresas de comunicación. Nada. Palabrería sobre las cámaras de seguridad en cada lugar o 100 kilómetros de Metro.

La ciudad de México es, dice el INEGI, la ciudad de la diversidad, con dos millones de personas de origen indígena, donde hay 370 mil ejidatarias, (as, sí, mujeres); donde se producen millones de flores de noche buena cada año y son vitales los canales de Xochimilco, ahora abandonados tras los sismos. Una ciudad con Milpa Alta, y su zona rural inmensa; lugar que no se puede explicar sin los millones de viviendas en zonas peligrosas por los malos gobiernos. No voy a contar quién dio los permisos. Pero lo sé.

Qué les dicen a estas candidaturas que una de cada dos mujeres en la ciudad viven violencia, por eso es interesante lo de los faros culturales propuestos por Rascón, porque necesitamos un cambio cultural para hablar de la paz, y no de lo automático sin análisis, de que la pobreza produce delincuencia. Un gran desprecio a las y los jóvenes, ellas que han protestado por miles por la violencia. Ni se ocuparon.

No entiendo cómo llegamos aquí. Cómo es posible que en los partidos políticos, donde tradicionalmente las mujeres no existen, a menos que cómo ahora, estén obligados por la ley. Las cinco aspirantes olvidaron que su lugar y su posibilidad tienen que ver con esta pelea histórica de casi 150 años de las mujeres para llegar a un sitio de toma de decisiones. Gracias, debemos decir a Rascón, quien dijo que el priista que anda en campaña, está enojadísimo con la seguridad que tiene que le ganará una de las dos mujeres punteras en las encuestas. Seguro el PRI no tiene posibilidades de volver a gobernar la Ciudad de México, de eso no tengo la menor duda.

En fin. Lo aleccionador, en todo caso, que ahí, frente a las cámaras de televisión, las y los aspirantes a dirigir y gobernar mi ciudad, perdieron la oportunidad de comunicar. Hicieron propaganda, eso sí, menos Rascón quien más bien habló de cosas de fondo, bueno, decía, hicieron propaganda, lista de propuestas, se hicieron bolas con los costos de cada kilómetro de Metro.

Y, entre todo, lo más triste, es el diálogo entre las dos punteras, claramente misógino, poco comedido y enojadas, por momentos llenas de ira, entre sí. Yo hubiera aprovechado de Mikel ahí presente para decirle unas dos o tres cosas de su ignorancia y conservadurismo. Tremendo el hombre y me acordé que fue él, desde el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que dirigió, quien puso todos los obstáculos a los derechos a la salud de las parejas homosexuales y, seguramente, el que alegó “objeción de conciencia” para realizar los abortos legales que en esta ciudad están en la ley y derecho ratificado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Bueno ellas tampoco saben defender estos asuntos. Veremos



lunes, 2 de mayo de 2016

¿Por qué no se nos había ocurrido antes?

Palabra de Antígona
Por Sara Lovera

¿Por qué no se nos había ocurrido antes?

SemMéxico. 2 mayo 2016.- Hay valores inmutables. La verdad. La cruda forma de enfrentar con hechos y palabras, lo que se cree. La fuerza que produce tener seguridad, producto del amor y del aprecio. Todo ello construye un sentido profundo del amor a la vida. Eso hace surgir lo que muchas personas jamás encuentran: la generosidad.

Con el piso fuerte de la educación temprana, podríamos evitar la violencia y la guerra. Pero no. Lo que prevalece es la lucha de poder. No importa el sexo.

En las últimas semanas se fue construyendo el acumulado de la indignación amorosa. De la capacidad espontánea que sin un mínimo de desesperanza y enojo, simplemente se expresa, sale recto, directo. Es un cambio profundo en el interior del alma. No a la violencia, no a la demagogia, no a las palabras soeces, simplemente no al ejercicio del poder que tiene nombre: se llama machismo, no importa el sexo.

¿Cómo no se nos ocurrió antes? La alegría de la juventud sin egoísmo. La fiesta y no la barbarie, una actitud que se esconde en las entretelas de la educación desalineada. Se puede taladrar al sistema, siempre que se vea mucho más allá de los lugares comunes.

Las jóvenes que dicen no; que viven acoso; que saben de la violación y el hostigamiento, no fueron a quemar una puerta ni repitieron lo que ya se sabe. ¡No¡  Nos presentaron su imaginación y su seguridad: No a la violencia machista, no al asesinato; no a una educación familista; no a la denuncia hueca; no al discurso repetido; no a la mentira y no a la denuncia vacía. No, mejor tocar, bailar, y rechazar este sistema machista miserable.

Durante mucho tiempo vamos a recordar al domingo 24 de abril. Sin maquillaje, como mis adoradas mujeres de Yucatán; sin odio como el que endurece el rostro; sin exclusión, sin envidia, sin competencia oscura y miserable, no al cotidiano repulsivo, si a pensar un mundo posible. Con batucada, un gran espíritu de alegría a pesar de la tragedia y si una nueva energía.  

La demostración nacional no fue esa vulgar y reiterada “denuncia”, sino la presencia multitudinaria de un acumulado de consciencia. Un tráiler lleno de rosas y una ofrenda a recuperar la vida. No oí nada vulgar, sólo un eco multitudinario de no al control de los cuerpos y las vidas. No a quienes pretenden hacer de los derechos una profesión y un salario; un no a negociar con números lo innegociable: la libertad.

Porqué no se nos había ocurrido que hemos hecho historia. Sí. Las de antes, las que pretendíamos hacer sesudamente una estrategia, un programa, un plan para hacernos oír. Ahora simplemente se produjo. ¿Estábamos ahí? Creo que no. Nadie desde la atalaya las organizó.

Lo que más me gustó fue el contingente de la solas, las que se aparecieron. Nadie se tocó  el corazón y lloró como en tragedia griega. Las ciclista mostraron sus muslos y sus músculos; las jovencitas decían no, ese no que se nos atraganta con la maternidad y la heterosexualidad; su aire era libertario pero claramente indignado. Pero sin odio y sesudas consignas. Eran la voz del futuro en el espacio privilegiado de la revolución de las comunicaciones. Le llamaron al momento primavera violenta. Y violeta su vestimenta ni rojo, ni amarillo, ni tricolor, ni una red, ni nada. Eran ellas, libres como palomas.

De eso hay que hablar. De renovar el discurso y la actitud. Hay que darse cuenta. Esta es una juventud potente, sin ataduras, con esa libertad a flor de piel que no requiere explicación sesuda, ni denuncia tan repetida que no tiene escucha. Son, en parte el resultado de nuestra generación, la de los años setenta, renovadas, sin preocupación y con harta generosidad. Yo creo que son la renovación y la frescura, con el uso  de las TICs. Las libres y las que abonarán eso, ahora intangible, esa maravillosa transparencia, esa capacidad para no quejarse en el vacío. Promotoras de un futuro  sin altisonancia ni victimismo y tango.

Sus cabellos pintados, dorados, morados, verdes, rosa púrpura; sus botines a la rodilla, sus mochilas y sus bicicletas, clamando un cambio, sin bombas molotov, sin pintarrajear paredes indistintamente, pero enviando mensajes a las que discuten sus harto complicadas teorías con los poderosos; no se arriman el espejismo de la “importante” señora X; son eso, la nueva generación. Las que no se van a dejar, ni serán madres por destino, ni susanitas asustadas, con morral y guarache. Son las de negro a pleno sol,  chavas con muslos relucientes,  a quien les vale nada los acuerdos internacionales y los discursos. Chavas seguras de que otro mundo es posible.

Yo lo que vi fue un vibrar de vida. Una ola de somos otras, las hijas y algunas nietas del pasado reciente, sin más que déjenme en paz, abajo la palabrería, fuera los golpes de pecho, atrás de la raya que me voy a oponer a que me toquen, el no me importa su estadística, pero rechazo lo violento o lo que me puede dañar.

Un aire nuevo. ¿Quién lo captó? ¿Dónde quedó la bolita? Nos hicieron el honor de decir que  nos escucharon, que son distintas, que las TICs son lo suyo; que nos sorprendieron por su locuaz protesta, que no se les hará bolas el engrudo, que simplemente no aceptan al machismo pululante y  demostraron que sin el discurso de la denuncia hueca, con sus cuerpos pintados de colores, sus máscaras, sus performances, para tomar un asiento en la historia.

Eran, son eso. La nueva generación que no necesita echarle la culpa a nadie, allá en el poder, o al abandono sufriente, al mal gobierno al que le hablamos sin descanso. ¡No, lo que nos mostraron fue otra cosa, otro lenguaje, otra visión!

Ahora nos toca entenderlo o cerrar los ojos. Mi maestra ya me lo había advertido, ella que miró en las masas una posibilidad de cambio, mi guía inefable llamada Rosa Luxemburgo que abonó  este camino. ¿Quién conoce su crítica mordaz al partido y al control, con profunda mirada, que combinaba con el cuidado de sus rosas. La que amó sin tapujos, la misma que le habló a su partido y al poder sin miramientos, vital y apasionada. Como las chavas, esas que nos evidenciaron como trascendentes, engreídas de poder y necesidad. Las mismas que un día de estos tomaran las tribunas y otra vez las calles. Sin números ni denuncias, sino con su cuerpo y sus profundas alegrías.

Si. Una movilización sin precedente. Única, con rosas y cruces, sin dramatismo sino con toda su capacidad humana. Ellas las del #A24, sin hacerse bolas. No a la violencia machista, de la casa al palacio nacional, sin amenazas, simplemente nos dijeron, aquí estamos y los y las vamos  a vigilar.

Gracias a la vida.


lunes, 18 de abril de 2016

#VivasNosQueremos todas a las calles

Palabra de Antígona
Por Sara Lovera

#VivasNosQueremos todas a las calles


Con el hashtag #VivasNosQueremos todas a las calles, las redes sociales y los grupos organizados de mujeres en al menos 15 entidades del país preparan una movilización para hacer visible la preocupación sobre todas las violencias machistas. Cada día se suman más organizaciones que el próximo domingo 24 estarán en muchas plazas del país.

Una movilización de esta naturaleza, desde que se corrió la cortina que ocultaba el tamaño de los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, es esperada por la militancia feminista y de defensa de los Derechos Humanos.

Inopinadamente ante los hechos en Veracruz, el de los cuatro niños bien llamados Porkis, se reavivó la indignación, como dice la campaña, por todas las violencias machistas. Tras casi 22 años desde que se hicieron presentes las asesinadas de Ciudad Juárez.

Muchas cosas han ocurrido, pero quizá la más evidente es que el feminicidio como concepto y palabra tomó los espacios de la opinión pública. La investigación, los hechos, el surgimiento de asociaciones, grupos y personas cuya conciencia fue creciendo, mostraron cómo, esto que es el extremo de la violencia, el asesinato de mujeres por ser mujeres, significaba muchas otras cosas, pero principalmente hizo clara a la impunidad y cómo el Estado está rebasado: gobierno, sociedad e instituciones.

Dicen quienes promueven la movilización que la violencia machista parece no tener límites y agregan que está en ascenso. A pesar de que la investigación mostró que a 25 años de distancia hacia atrás, en 2004, 10 años después de los hallazgos de Esther Chávez Cano, era claro que la violencia contra las mujeres, su asesinato, estaban simplemente ocultos, se habían normalizado.

Antes, habíamos creído que el extremo de la violencia contra las mujeres era la violación sexual y descubrimos que los hogares son el lugar más peligroso; se hicieron leyes de violencia familiar y se concretó la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, conocida popularmente como la Convención Belem Do Pará.

Es decir, ya en 2004 el diagnóstico era aterrador. La violencia machista, en los estados “democráticos”, en los gobiernos dictatoriales, en los gobiernos familiares, en la escuela, en la calle, en todos los espacios de desarrollo de las mujeres se ha manifestado, con una crueldad insoportable, sobre todo cuando de guerra se trata o de situaciones de alta conflictividad social y política. Habría que recordar casos emblemáticos, las indígenas violadas en Chiapas; las atacadas por militares en Oaxaca y Guerrero; las decenas y miles que viven con sus queridos esposos, las niñas del kínder a la profesional, etc.

Pero la situación escandalosa de “Los Porkis juniors”, quienes violaron a una joven en Veracruz, puso al descubierto que hemos sido omisas, sociedad y gobierno; que a la violencia contra las mujeres, cuya raíz profunda es la discriminación, le tendimos una nueva cortina de humo: el feminicidio.

No porque el asesinato me parezca algo menor, ¡No! al contrario es la punta del iceberg de una línea continua que comienza en la vida diaria de relación.

Claro que entre la discusión de la Belem Do Pará, las historias de Juárez, (se escribieron unos 50 libros) y la demanda de Alerta de Violencia de Género centrada en el asesinato, miles de casos, reportados en la páginas rojas de los medios; los expedientes archivados en los juzgados y la seguridad de que menospreciar con la palabra, el grito, el golpe, la burla, el abuso, el acoso, a las mujeres, no se veía.

Por desgracia habría que celebrar el caso de “Los Porkis juniors”, como uno de clase, que haya generado tal indignación.

Y si la movilización tiene éxito, habremos avanzado años luz. No importa que hayamos estado parcialmente dormidas. Claro que no, pero este es un golpe fuerte.

En todos mis años de periodista no había visto, como ahora, el interés de los medios tan agudo, interesado y diverso. No les importaba para nada las violaciones, ahora hay una danza de datos impresionante, no se sabe bien qué sucede en las aulas universitarias y hay datos contradictorios en el tema de las violaciones sexuales. Estimaciones fenomenales que hablan de unos 600 mil delitos sexuales, frente a sólo un 20 por ciento de denuncias que ahora se invocan; tampoco se habla de la profundidad de las motivaciones, y en cambio se habla de los niños ricos; no de los militares, ni de los maestros abusadores, ni de los maridos que siguen teniendo el control de la vida de las mujeres.

Y por supuesto que este llamado será fundamental. No hay justicia en todos los casos de violencia de género, es risible lo que la ley dice sobre acoso y hostigamiento; es inoperante la política pública con policías, ministerios públicos y jueces que ni se dan cuenta de que la denuncia de acoso puede terminar en violación y asesinato.

La violencia contra las mujeres es el centro del problema de las relaciones desiguales, de la discriminación y de múltiples formas de desprecio a las mujeres, sólo por ser eso.

El gran tema, que debería ser una consecuencia de esta protesta social tan esperada y necesaria, es reconocer que en una sociedad como esta, existe la discriminación contra las mujeres, que no es cosa menor, que no puede significarse en el espacio del escándalo, mientras muchas personas que ahora se asombran, se preguntan, discuten,  se hagan la pregunta fundamental: ¿Dónde se halla el fondo y cómo hacerle”.

Hay leyes, estudios profundos y asequibles, explicaciones sociales, psicológicas, feministas, jurídicas; hay instituciones que se pagan con nuestros impuestos; centros de justicia para las mujeres; agencias de delitos sexuales; centros de atención a víctimas, toda una parafernalia que no funciona, porque esos medios asombrados de la conducta de los Porkis, fomentan todos los días esa discriminación , como los maestros en las aulas y las familias en sus casa.

Celebremos la movilización, vayamos a las marchas en todas las plazas y todo el país, pero no lo volvamos a olvidar. Por todas y en todas partes.

Porque la violencia no cesa, rompamos el pacto patriarcal contra las mujeres. #VivasNosQueremos todas a las calles.



lunes, 7 de diciembre de 2015

¿Quién tendría que vigilar la política de género?

Palabra de Antígona
Por Sara Lovera

¿Quién tendría que vigilar la política de género?


SemMéxico. D.F. 7 diciembre 2015.- La jornada de los 16 días de activismo contra la violencia de género nos ha permitido esclarecer la condición social de las mujeres, porque la violencia que se ejerce contra ellas es un espejo/reflejo de la violación a sus derechos y de su estatus como persona en sociedades como la nuestra, donde todo conspira contra la dignidad de más de la mitad de la población.

La jornada que se realiza en todo el mundo termina este 10 de diciembre Día Internacional de los Derechos Humanos.

Si bien la información oficial reconoce que cada día siete mujeres son asesinadas en México, sólo por ser mujeres, el solo dato tendría que mover a millones de personas a la indignación, ya que revela que esto no sucede espontáneamente, sino que tras él  existe  un proceso que coloca a las mujeres en esa cúspide de una horrenda realidad.

El proceso es, sin lugar a dudas, el camino que se hace durante mucho tiempo de la vida de cada mujer. Un espacio que sociedad y gobierno podrían aprovechar para desplegar acciones de prevención. En diez estados examinados con lupa, puede apreciarse que mientras el feminicidio es foco de atención, sin duda muy trascendente, quedan en la opacidad todos los eventos que se fundan en la discriminación femenina, realmente existente.

Por ejemplo, la información estadística y sociológica sobre el embarazo en adolescentes, donde hay niñas hechas madres a los 10 años, deja claro para quienes analizan, que muchas de ellas son abusadas sexualmente, por sus  padres, hermanos primos  o conocidos.

Del mismo modo la reiterada violencia de pareja –todos los indicadores señalan que ha crecido exponencialmente- habla de cómo se establecen las relaciones en la unión de dos personas y cómo son las mujeres las que sufren agresiones cotidianas. Y si vemos el tamaño del acoso y el hostigamiento, en el trabajo, entonces estamos hablando de una situación  sistémica a la que no hemos hecho caso.

Escuché en una mesa internacional de periodistas que una mujer dijo que sí, que es grave lo que pasa pero que las mujeres son las culpables. 40 años de describir la condición de opresión femenina no han cimbrado las conciencias. ¿Quién es agredido tiene la culpa?¿A quién roban es porque lo provocó? O estamos hablando de otra cosa.

Muy importante resulta saber que la Comisión Nacional de Derechos Humanos es responsable de vigilar que en el país se apliquen correctamente las leyes y la política oficial de género. ¿Por qué a esa Comisión nadie la llama a rendir cuentas? Por oficio, tendría que ser el ojo avizor de una política emprendida por el Estado Mexicano hace 40 años.

Recién un funcionario se preguntaba porque hacíamos tantas leyes para las mujeres cuando el asesinato de hombres es tan alto y, además, decía que las mujeres son muy violentas con sus hijos e hijas.

Esta afirmación es la más evidente manifestación de lo que piensan muchas personas. Creen que defender o promover los derechos humanos de las mujeres es igual a disminuir o discriminar a los hombres.

A mí me parece que es encomiable que se defienda la libertad de expresión. Este 10 de diciembre volveremos a la plaza del Monumento a Zarco a exigir que la policía explique por qué no se resuelven los casos de asesinato, persecución, asedio contra las y los periodistas. Me parece superlativo que se haga una movilización, todos los días, para defender los derechos laborales de las y los maestros; no hay nada más sano para la democracia que empujar la transparencia en el uso de los recursos públicos. La pregunta que me atosiga y me descompone, es ¿por qué no se exige a periodistas y maestros que cumplan con el respeto y promoción de los derechos de las mujeres?

Estamos en la urgencia de un cambio cultural para transformar las condiciones de discriminación y exclusión que sufren los grupos y personas sin poder. Donde las mujeres somos mayoría. ¿Por qué la CNDH no examina las palabras y la conducta del funcionariado público? ¿Por qué no diagnostica y señala a quienes infringen sistemáticamente el artículo primero de la Constitución?

Lo digo porque es insultante y sistemática la manera como hablan muchos locutores y locutoras en la radio; tremenda la manera como se presentan hechos y fotografías de las mujeres en los medios; increíble la descalificación de las mujeres que hoy participan crecientemente en los procesos electorales y ya no digamos el golpeteo contra las hijas de políticos y políticas que quieren también dedicarse a esa actividad.

La violencia de los medios es sistémica, continuada. Hay que ver un rato la televisión matutina para oír cómo se presenta una imagen devastadora de las mujeres y cómo se venden productos con sus cuerpo; tremendo el diálogo y los comentarios de presentadores de programas en cadena nacional. No hay quien los pare y les diga que esa violencia de trato, lenguaje e imágenes promueve la violencia contra las mujeres y lo que es mucho peor la naturaliza y la justifica.

Debemos ver el comportamiento de las y los profesores en el aula. Alguien tendría que hacer algo, sin miramientos, porque esas personas, con micrófono en mano, violan la constitución. Arreciará el tema en 2016 porque en jornadas de lucha por el poder, como las electorales, “no se toca a los medios”.  Porque tienen libertad de expresión.

En la misma reunión de defensores y defensoras de periodistas, un trabajador de un medio de Guerrero, me contó que ahora las mujeres son sicarias y narco traficantes, o sea que merecen ser violentadas, porque no son buenas.  Me pregunto qué clase de nota hará ese compañero de una mujer, trabajadora del sexo que es atacada en un hotelucho de la salida de Acapulco. Usará toda clase de epítetos, o de otra que ha dejado encargados a sus hijos para ir por el sustento cotidiano.

¿Quién vigila a los medios? Ahora se discuten nuevas cuestiones sobre la Ley de Comunicaciones y la reforma que no acaba de construirse. Las diputadas, 42.2 por ciento de representación en la Cámara, han estado plausiblemente activas. ¿Cuándo le entraran a los medios?

Ningún momento mejor que este. Ahora en que las mujeres deberán incluirse al 50 por ciento en las listas electorales, en todas las listas electorales donde se renovarán Congresos y ayuntamientos.

Tiempo para que las que harán campaña, además de condolerse por la violencia de género, deban poner en la mesa la discusión a fondo sobre el papel de los medios.

Libertad de expresión no es libertad de palabra para mantener la condición disminuida de las mujeres.



martes, 6 de octubre de 2015

Cuestión de Recursos y no preocupación real

Palabra de Antígona
Por Sara Lovera

Cuestión de Recursos y no preocupación real


El principio básico como en toda actividad humana actual es el dinero. Sin duda. En México existe ese dicho que sin dinero no baila el perro.

Yo siempre me ando acordando de cosas del pasado. México fue vanguardia en América Latina en una estrategia efectiva para moderar el crecimiento poblacional. Modernizó su Ley de Población en 1974 y tomó previsiones. En menos de dos décadas pasamos de siete hijos por mujer a 2.2, en tiempo record.

Esa estrategia acorde con una política internacional, sustentada por los Estados Unidos, entre otras agencias de recursos y para el desarrollo, significó en los años ochenta una fuente de dinero para el desarrollo y crecimiento de muy distintas organizaciones de la sociedad civil; prohibidos hasta 1974 los anticonceptivos, hubo que capacitar, promover, difundir, esta nueva política. El tema de difusión era La Familia Pequeña Vive Mejor.

Decenas de organizaciones feministas nos unimos a la nueva política. Era imperativo que las mujeres se liberarán de maternidades eternas, porque había millones que dedicaban más de 25 años sólo a tener hijos y criarlos. ¿Quién no lo recuerda? Pero ya en los años noventa urgía. Los brazos femeninos para la producción y la acumulación de capital se volvieron prioritarios.

Un jalón más. Por supuesto con dinero, operaron intensas campañas para el uso de métodos anticonceptivos, sobre todo  tras la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo de 1994 celebrada entre  el 5 y 13 de septiembre en El Cairo, Egipto.

Se trataba de un momento decisivo para que la cooperación internacional se ocupara de lo que significa para los gobiernos el desarrollo. Las feministas actuamos, miles de todo el mundo fueron al Cairo, para decir sí, pero para plantear mucho más: aborto legal, educación sexual, nuevas instituciones para atender la reproducción, disminuir la muerte materna y asegurar el respeto de los derechos de las mujeres y su libertad reproductiva.

Así se crearon institucionalmente las dependencias de salud sexual y reproductiva, antes llamadas de salud materno infantil; eso fue útil para lo que siguió; el tema del VIH/Sida y la popularización del uso del condón; las estrategias para reducir la muerte materna, hoy llamada Maternidad Segura y seguir discutiendo la conveniencia de legislar sobre la Interrupción Legal del Embarazo. Sólo lograda en México en el Distrito Federal hasta la semana 12.

No fue sencillo. Pero para llevar a cabo ese último jalón había que enfrentar, como siempre, a los sectores conservadores. Todavía hoy hay países que consideran ilegal el uso de anticonceptivos. La ciencia hizo lo suyo y se perfeccionaron los métodos, de la pastilla de finales de los cuarenta a sistemas sofisticados para evitar el embarazo. Los chinos descubrieron un método seguro para el aborto y luego surgió eso que conocemos como la pastilla del día siguiente o anticoncepción de emergencia.

Hubo para todas. Las organizaciones de difusión también nos beneficiamos. Crecimos y nos expandimos, gracias a los nuevos aires del Cairo. Llegamos a crear instancias regionales y continentales. Se fortalecieron decenas de propuestas y acciones de la sociedad civil para apuntalar la política nacional y seguir horadando en favor de la salud sexual y  reproductiva. Todas fuimos invitadas al reparto; hubo recursos internacionales cuantiosos.

Por ello no es de sorprender  una creciente inquietud para saber dónde irá el dinero de la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo Adolescente (ENAPEA) que anunció el presidente Enrique Peña Nieto en enero de este año; quién lo va a concentrar, quién lo va a repartir. Urge saberlo. ¿Cómo? No se halla.

Esta estrategia es el resultado de todos aquellos estudios surgidos a partir de 1974. Hoy sabemos gracias a las encuestas, la profesional información de INEGI; el seguimiento y los testimonios que cerca de medio millón de criaturas llegan a engrosar la población mexicana nacidas de los vientres de adolescentes de entre 10 y 19 años, una verdadera preocupación ética; y sabemos que  la cuarta parte de esos nacimientos, viene de niñitas pequeñas, de 8 y 10 años, con razón, se sospecha de abuso sexual, de violencia.

La estrategia, leí con cuidado el documento que la sustenta,  dice claramente que es una herramienta dinámica de coordinación entre distintas dependencias del Gobierno Federal, 13, y un puente de coordinación y cooperación con las entidades federativas y los municipios en la materia. Es decir, no es un programa específico, sino eso, una coordinación. ¿Dónde está el dinero?

Claro que hay dinero en las 13 dependencias federales que han ensayado durante años distintas acciones para ocuparse del fenómeno. Los datos son evidentes y preocupantes: entre 2006 y 2014 se incrementó la tasa de fecundidad de las adolescentes de 15 a 19 años, pasando de 66 nacimientos por cada 1000 mujeres en ese grupo de edad a 77 nacimientos, aunque la tasa de fecundidad de las mujeres en el país bajó.

Más aún: seis de cada 10 embarazos de menores de 15 años están vinculados a la violencia, el engaño y el abuso sexual. Según datos del Instituto Nacional de las Mujeres, el 20 por ciento de los nacimientos en nuestro país son de madres de 8 a 19 años. Las niñas que han sido madres entre 8 y 15 años, han tenido una pareja de la misma edad sólo en el 20 por ciento de los casos, mientras que en el 80 por ciento restante, han tenido parejas 10 y hasta 50 años más grandes. De ellas, el 41 por ciento deja la escuela y sólo retorna el uno por ciento.

Por ello la Estrategia moviliza acciones y programas que ya están en las instituciones, que deben poner como prioridad el embarazo en adolescentes. Actualmente ya están los mecanismos de evaluación elaborados por el Instituto Nacional de Salud Pública en colaboración con el Instituto Nacional de las Mujeres.

Por eso, ese Instituto lanzó hace unas semanas una web de información para las y los jóvenes llamada Como le hago (comolehago.org) y se hacen foros de información en todos lados. En su página web hay unas 40 acciones.

También se abrieron capacitaciones virtuales, ya en curso, y se crearon en 16 entidades grupos de coordinación estatales.

Parece que se está trabajando arduamente, al menos en esta parte institucional. Pero la Estrategia y esto preocupa a todas las organizaciones, dice se invitará a las organizaciones. Tal vez no  a todas. No se sabe quienes sí. Así que es eso  lo que preocupa, o sea el dinero, dónde se hallará la forma en que se canalicen los recursos a los grupos civiles, cuánto será, dónde se podrán pedir.

Y ese es el punto. Leí con mucho cuidado 14 notas informativas de un foro celebrado el 30 de septiembre en El Colegio de México, sólo vi una información en la que se “presume” la estrategia, pero no se le pone dinero, ni se dice quién la administrará.

Es lógica la inquietud. Es natural. Muchas organizaciones viven de ello. También algunas asociaciones  investigan cómo se coordinarán las acciones del  Grupo Interinstitucional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (GIPEA) y sus correspondientes estatales, por cierto, ya instalados en 16 entidades. Lo que no se ve es el dinero para esas acciones.

Es probable que el principio mexicano sin dinero no baila el perro, sea completamente cierto, pero cuando leo que se trata de una estrategia de coordinación interinstitucional, entiendo que los recursos asignados a las 13 dependencias para la salud reproductiva, la juventud, las becas para adolescentes, la capacitación y otras, están por ahí, pero no claros, porque no es un programa específico.

Ya hace tiempo que hubo programas para atender y prevenir el embarazo en adolescentes; conté 21 desde 1974; igual  otros para dar educación sexual, unos más para dar seguimiento y monitorear, entiendo que están ahí, digo los recursos, en los entretelones de la técnica presupuestaria. El documento de la estrategia señala que esos programas y acciones carecieron durante años de coordinación y mecanismos de evaluación.

Es verdad que no deberán perderse o disminuirse los recursos, porque el asunto es de salud pública, porque no es posible pasar por alto la violencia contra las niñas, porque es absurdo que haya crecido la tasa de fecundidad en las jóvenes, porque es inaceptable que su vida se vea truncada con la maternidad temprana.

Claro que sí. Si queremos que la estrategia funcione, es de justicia elemental, pero lo que no parece ético es anunciar que no va a funcionar sin saber lo que ya se hace o documentar lo que se pretende. Me asusta el medio de la denuncia sin documentarla, porque parece decirse: ¿Dónde está el dinero? Porque yo quiero concursar, eso es lo que está en el fondo de una preocupación, que por el momento me parece ilegítima. Incluso forzando a respuestas del  funcionariado.

¿No hay coordinación? Bueno habrá que ver, porque ahora lo que sí está, y los vi, son el sistema de indicadores elaborado por el Instituto Nacional de Salud Pública y el desglose de las estrategias concretas; habrá que reordenar la metodología de la formación y difusión; habrá que seguir los pasos, eso sí, pero buscar solamente el dinero para saber si en el reparto se considera a las ya  antiguas y nuevas instancias que pueden participar, me parece un reduccionismo lamentable. Habrá que ver y habrá que saber si o no funcionará esta estrategia. Claro que sí. Veremos.




miércoles, 30 de septiembre de 2015

¿Qué quiso decir Peña Nieto?

Palabra de Antígona
Por Sara Lovera

¿Qué quiso decir Peña Nieto?


SemMéxico. 30 de septiembre de 2015.- La Organización de las Naciones Unidas se reunió a partir del 25 de septiembre en Nueva York con 80 líderes mundiales  para ver cómo resuelve el desarrollo en los próximos 15 años. El mundo se les cae, la pobreza y la violencia son dos aspectos que deben atemperar, además, claro, el de la democracia que escasea.

Ahí lo que se hizo fue organizar al lado de la reunión o Asamblea General, lo que se llamó Cumbre sobre la Igualdad de Género y Empoderamiento de la Mujer, el presidente Enrique Peña Nieto delineó 3 acciones, muy claras todas ellas. Olvidó hablar de violencia de género.

Por supuesto que el mandatario  tampoco habló  de la inseguridad y la impunidad, pero si envió un mensaje a su gabinete:  que los secretarios y secretarias de estado deberán encabezar el Sistema Nacional de Igualdad entre Mujeres y Hombres, cosas que naturalmente no es nueva. Así lo dice la Ley, lo que llama la atención es que sugiera que deben estar ahí, en ese sistema participan  personas de puestos secundarios  sin capacidad de toma de decisiones y ningún secretario/a de estado  ha bajado correctamente  la información a las y los servidores públicos.

Dijo que la igualdad debía elevarse a nivel ministerial. Quiere decir esto ¿Qué será una Secretaría de Igualdad? O es simplemente eso. Lo  importante es tomarle nota a Peña Nieto. Ahora hay que vigilar a sus secretarios. Ya les mandó este mensaje, pero claro, todavía falta una sociedad que lo reclame sistemáticamente y personal responsable que haga valer este mandato. Si es en serio, claro.

Una segunda cosa, llama la atención en el mundo machista donde vivimos y habla de cierta asesoría a Peña Nieto, cuando señala que se promoverá mayor corresponsabilidad entre hombres y mujeres para mejorar la distribución de la carga del trabajo en el hogar. Es decir, estará pensando en un nuevo Código Familiar, en hacer efectivas algunas recomendaciones que tienen 40 años, y que ahora se ha puesto en marcha: una política que se llama Economía del Cuidado.

Es verdad que hay una enorme carga que pesa en la espalda de las mujeres. En mis tiempos cuando se descubrió lo que Isabel Larguía definió como Trabajo Invisible, fue claro desde entonces que ese trabajo gratuito de las mujeres para cuidar a las otras y a los otros, sostiene en buena parte al sistema capitalista, pero, claro, también lo distorsiona. ¿Ahora  qué significa en la propuesta de Peña? Ante 80 líderes mundiales.

Y la tercera línea de trabajo, como dicen los comunicados oficiales de la ONU, se trata de compromisos de los jefes de Estado que deben ser medibles. Esta se refiere a intensificar acciones para prevenir el embarazo entre adolescentes y la mortalidad materna.

El primer asunto es una estrategia nacional que deben operar muchas dependencias y que pasa por una acción anti conservadora sobre la vida sexual y reproductiva; reconocer la violencia sexual contra niñas y mujeres e instalar verdaderos programas de educación sexual.

La de la mortalidad materna, reconocida en tiempos de Manuel Ávila Camacho, cuando se crearon los primeros comités de seugimiento, es un antiguo y lacerante problema ligado al aborto clandestino, la pobreza alimentaria (la preclancia) y desde luego a un sistema de salud que no llega a los lugares más alejados ni a las poblaciones más pobres. Es una ofensa que las mujeres mueran de parto en 2015.

No sabemos el derrotero de estos compromisos. Lo que sí es verdad es que habría que darles seguimiento y poner énfasis en la urgente necesidad de otros compromisos sustantivos. Si igualdad, si, como ahí dijo:“ el empoderamiento de las mujeres enriquece y da solidez a nuestro actuar en favor de las grandes causas de la humanidad”, y claro es verdad. Pero no es suficiente, para que queremos cientos de diputadas sin conciencia de género y las líderes hacen lo que pueden y no lo consiguen.

Tanto como que la incorporación de la igualdad de género como eje rector de la Agenda de desarrollo para 2030, nos habla de que han pasado 40 años desde que se afirmó eso en 1975, durante la primera Conferencia Mundial de la Mujer celebrada en México, época de cambios sustantivos en las leyes, en la Constitución la igualdad se puso en el Artículo 4º, y todavía hay preguntas de líderes, abogados muy democráticos y dirigentes muy avanzados, sobre si las mujeres tienen o no capacidades y también se preguntan qué pasará si en casa no están. Pués ya les dijo Peña, a repartirse la tarea doméstica.

Desgraciadamente la realidad es otra. No tiene un solo camino, pero valdría la pena seguir los que hemos trazado, digo, hemos, las organizaciones de mujeres y los espacios de trabajo experto como se dice.

Ojalá que se haga seguimiento de estos compromisos. Y reclamos por no hablar del mayor flagelo, que no es como se ha querido políticamente encerrar en el homicidio de mujeres, sino todo el proceso de violencia contra las mujeres que cobra la vida de algunas. Necesitamos no un pomposo sistema de igualdad, sino un sistema de prevención, atención y erradicación de la violencia  con compromisos concretos: donde los Secretarios de Estado lo comprendan, que no lo comprenden y los Gobernadores actúen y pongan bien y donde se debe el cuantioso recurso que reciben de la Federación. Y claro recursos que ahora se van a recortar dolorosa e injustamente.

Necesitamos algo más. Una real responsabilidad para que en los puestos administrativos y operativos, haya personas con pensamiento progresista y de género. Es urgente no improvisar y poner el dinero en capacitar lo incapacitable. Eso es para todas las personas involucradas en la política de Género, de la Federación al Municipio. No olvidar que  la tecnocracia de género, todo por encimita y sin espíritu es una simulación poco ética. Veremos.


miércoles, 9 de septiembre de 2015

Septiembre: MUJERES LEVANTADAS

Palabra de Antígona
Por Sara Lovera

Septiembre: MUJERES LEVANTADAS

Hace 30 años, textual, se levantaron de los escombros las trabajadoras de la costura. Hace 30 también se levantaron las mujeres telefonistas. El sismo del 19 de septiembre puso a prueba no sólo la respuesta de un gobierno, el de Miguel de la Madrid, sino a la justicia obrera.

Alrededor de 600 costureras perdieron la vida entre pesados rollos de tela y las estructuras que se derribaron a las 7:19 horas, cuando el primer turno de trabajadoras había comenzado su jornada. Unas diez telefonistas quedaron atrapadas en el edificio de la calle de Victoria, en el corazón de la ciudad,  donde se hallaba la base central del servicio telefónico.

Recordar a unas y otras, sin conmiseración, es verlas plenas y empoderadas frente a una desgracia “natural” y como siempre lo que está detrás: la negligencia, la irregularidad, la corrupción. Los talleres de costura se mostraron plenamente, en su interior las peores formas de trabajo, ahora llamado eufemísticamente, trabajo precario o indecente. Ahí, se precisó, había  mal trato, castigos, pagos miserables y una combinación de trabajo a pago semanal con pago a destajo: resultado 11 o 12 horas por jornada y lo que hoy sería a precios constantes 800 pesos a la semana.

En Teléfonos de México se abrió la grieta definitiva entre la modernización tecnológica y el ajuste estructural. Las operadoras, 30 años después, son un puñado entre más de 34 mil trabajadores y trabajadoras. La reestructuración implicó lo que también para ocultar el sentido se llamó “jubilación anticipada” y sin embargo la capacidad de organización permitió a las telefonistas varias cosas: ir a otros puestos, recibir capacitación, salvar su contrato colectivo y mantener un gremio, con todo, unido. Y más aún, las telefonistas lograron introducir  lo que hoy se llama visión de género en su contrato de trabajo. Y fueron promotoras de una corriente sindical feminista. No sin esfuerzo.

Las costureras fundaron varias cooperativas y un sindicato. Crearon reglas laborales totalmente nuevas y sólo la corrupción hizo posible que tal y tan importante proyecto no pudiera crecer y ampliarse, combinado con la realidad de la industria del vestido abatida por la apertura comercial y el ingreso millonario de ropa proveniente de China, en los  últimos 20 años.

Esta narrativa sólo por recordar sin victimismo, que es posible que la confianza y capacidad de las mujeres, enfrentadas a situaciones límite, consiguen generar  cambios hacia adelante. De las dirigentes telefonistas, Rosario Ortiz ha sido diputada suplente y diputada federal; hoy labora en la Secretaria del Trabajo y Fomento al Empleo del Distrito Federal, convencida de la lucha obrera, como fuente de bienestar, politización y cooperación a la democracia, sin eufemismos

De la lucha de las costureras hay claroscuros. Hablé con algunas mujeres dirigentes originarias de aquel sindicato, su vida cambió, individualmente, pudieron crecer, ver otros horizontes y algunas de ellas siguen militando en el movimiento social feminista; otras continuaron en las fábricas abriendo camino a las trabajadoras, unas más, como Lupe Conde, enseñó corte y confección en las escuelas técnicas. Evangelina Corona, quien encabezó al sindicato nacional, fue asambleísta y todavía a su avanzada edad continua laborando en una dependencia pública.

Miles y miles a lo largo de estos 30 años perdieron el empleo y sus huellas se perdieron. Pero cada una, integrante o trabajadora de las más de 300 fábricas que estuvieron levantadas durante 3 años, en un campamento en plena avenida Tlalpan, seguramente contribuyó a una corriente que 30 años después ha podido abrir al trabajo político de género, cientos de espacios donde las mujeres están conscientes de que el trabajo por la igualdad empieza a tener sentido.

Hace varias semanas hubo un conversatorio sobre el sismos de 1985, ahí también se recordó cómo decenas y cientos de vecinas del centro se levantaron para rearmar sus casas derruidas por el terremoto; conocieron a otras mujeres, siguen en la pelea urbana, construyen casas, armaron solidaridades y sus hijas e hijos, encontraron otras rutas. De ellas  Yolanda Tello fue diputada; se crearon varias organizaciones sobrevivientes al tiempo y a las contradicciones.

Los sismos del 85 dejaron más. Según los analistas y quienes tomaron nota y siguieron las huellas de estas nuevas conciencias, han coincidido en que esa grieta profunda y “natural” producida el 19 de septiembre de 1985, hizo que se levantara una luz de democracia y reorganización de grupos, trabajadoras, asociaciones civiles y nació una nueva alternativa política de izquierda. Que ha dado sus frutos. Me dirán que está en  crisis, si claro, las crisis nos abren nuevas ventanas y nuevos caminos, habría que abonar en positivo al futuro.


martes, 11 de agosto de 2015

¿Preguntas? al Periodismo de Investigación

Palabra de Antígona
Por Sara Lovera

¿Preguntas? al Periodismo de Investigación


Cuando una es realmente periodista, lo de investigación es un pleonasmo, lo que hace es contrastar lo que se tiene. Averiguar con el objeto de ofrecer una importante información. 

Hace años, en 2005, formé parte de la investigación, la primera, seria y contundente, sobre el fenómeno del feminicidio en México, que yo coordiné y dirigió la antropóloga Marcela Lagarde. La investigación verificó series de información de homicidios dolosos por sexo. Entonces era claro que en la procuradurías no tenían datos por sexo, hubo que espulgar y conseguirlos: otra base de datos era la Secretaría de Salud, donde se verifican los decesos, y una más: las cifras abundantes y pormenorizadas de INEGI, sobre violencia.

Descubrimos que el fenómeno mundialmente conocido de Juárez era el caso emblemático y encontramos lo que no puede imaginarse. 

En 2004 -por ejemplo- el número de asesinadas por cada cien mil habitantes en Durango tenía el primer lugar. Era un mito público que sólo sucediera en Juárez. Encontramos perlas históricas para el caso del Distrito Federal.

Comprobamos cómo la curva de crecimiento de los homicidios dolosos contra mujeres iba de la mano de la ruta de la guerra contra el narco, exponencial en el sexenio siguiente.

Sería muy interesante ver  a qué se comprometió, en su momento, la Conferencia de Procuradores; cuántas cosas organizó el Estado para atender, prevenir, sancionar y erradicar la violencia de género en Ciudad Juárez y cómo nacieron algunas instituciones como la Fiscalía que debía atender los asesinatos de mujeres. Hoy FEVINTRA.

Nos dimos cuenta de las diferencias entre una entidad y otras; se razonó sobre qué sucedía en estados de alta densidad; en zonas de alta población indígena; cómo funcionaba la misoginia y el machismo en zonas de producción de caña de azúcar, como Cuautla en Morelos. 

La primera investigación fue riquísima para constatar cómo lo que ahora llamamos feminicidios, confundiendo lo que son los homicidios con dolo,  y cómo esta práctica está ligada a la visión de minusvalía para las mujeres. Un fenómeno histórico que no responde ni a gobiernos precisos, ni a gobiernos con partido, ni a voluntades simples. Cómo el asunto es profundo y variado.

Dos entidades tenían los primeros lugares, por razones de población, cercanía con centros urbanos de alta densidad, en localidades precisas: Estado de México y Distrito Federal, y en otras variantes Chiapas y Veracruz.

Por eso era lamentable señalar como grandísimo problema sólo a Juárez, que claro que lo era, nos ayudó a jalar la hebra y fue fundamental para empezar a discutir, analizar y crear las primeras acciones para parar la violencia contra las mujeres; cómo funciona la justicia o más bien cómo esta no funciona. Que sucede en la mentalidad de los y las servidoras públicas de esa área fundamental en México.

Por eso extraña el golpeteo sistemático sólo sobre Juárez, primero y luego sobre el Estado de México, cuando el tema es nacional. Leí con sorpresa una “investigación” basada en uno de los tantos dictámenes de negativa a declarar la alerta de género, sin analizar el contenido del acta, de más de 70 cuartillas que yo conservo en mis archivos, punto por punto. Lo vi asombrada porque acusa, miente y señala cosas que en esa sesión no sucedieron y corta tangencialmente lo ahí discutido.

El centro de la discusión no fueron las cifras, sino un mecanismo que nació viciado porque involucraba a los sectores directamente responsables. Por eso, 20 entidades y no 15, incluida la gobernada por el PRD en Guerrero; la abstención del gobierno panista de Baja California y la favorable de los representantes del gobierno federal, casi unánime, panista y otros organismos sin partido como CONAPRED, así como el Distrito Federal, Jalisco y Guanajuato. En total once.

No dirigía la reunión la representante del Estado de México, la que menos habló y sólo para decir que el procedimiento estaba mal. No manejó cifras, sino propuso cambiar el procedimiento, que estaba viciado precisamente porque las representantes del Sistema Nacional para Prevenir, Atender y Erradicar la Violencia sentían que en cada demanda de Alerta de Género se juzgaba al gobierno y no se atendía el problema, ni se veía lo que la Ley de Acceso aporta para un conjunto de políticas públicas.

La demanda de Alerta de Género -efectivamente, por todas las partes-, a lo largo de los últimos años se ha politizado. La funcionaria del Estado de México Lorena Cruz Sánchez, encabeza ahora el Instituto Nacional de las Mujeres, y ella promovió el cambio de reglamento. Ella en esa acta, que sí está en mi poder, primero reconoce el problema; dos, dice que no se maquillan las cifras, tercero que es necesario cambiar el reglamento y, cuarto, que no hace referencia nunca a desestimar la demanda.

Evidentemente que ver sólo un texto de 2011 para el periodismo de investigación es sólo una parte, sin ver qué ha sucedido ahora y tras el cambio de reglamento, prácticamente dos declaratorias, según se vea, de 9, tres promovidas en 2010 y 2012; una reiterada del Estado de México y 4 de 2014, más una en Sonora de 2015. El nuevo reglamento ha sacado a las representantes del gobierno del Sistema, como votantes.

Es decir, investigar es un problema mayúsculo que debe ir más allá que repetir argumentos, todos válidos, de la gravedad del problema, que es nacional, que debe ser atendido y que urge. Como urge que los gobiernos de los estados apliquen bien los presupuestos federales para violencia, que no se investiga periodísticamente; que analice nuevos compromisos de los gobernadores, vía CONAGO, que haga un balance de la Conferencia de Procuradores, que tampoco se hace en ninguno de los reportajes ubicados sólo en el Estado de México.

No es defender ni denostar. No me gusta. El fenómeno de la violencia contra las mujeres  pasa por el lenguaje sexista de los medios; las investigaciones amarillistas de los medios contra personajes y no haciendo análisis de contexto; que acusa a personajes como si fueran los que van a resolver, mientras la sociedad en su conjunto sigue validando la discriminación y la violencia contra las mujeres.

Vi en ese reportaje malo, sesgado y mal intencionado del periódico digital Sinembargo, falta de profesionalismo, de plantear el problema sin misoginia, porque no se trata de una guerra entre las conductas de los funcionarios, omisos ciertamente en un sinnúmero de problemas locales y nacionales; no veo cómo no se analizan casos de jueces y tribunales donde quedan varadas las demandas.

Igual para el caso de periodistas y defensoras y defensores de Derechos Humanos, donde es verdad que la responsabilidad primigenia es de los gobernadores o presidentes de la República, pero no se analiza la conducta misógina y discriminatoria de las y los operadores de las políticas.

Pienso que golpear a una persona, sin investigar, sin aportar nuevas realidades, sin tocar el fondo de los problemas, aun usando ejemplos precisos. Conozco un caso en el Distrito Federal donde casi mata el marido a la víctima, que defendió y logró avanzar la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, y otras instancias, para que el criminal fuera a la cárcel, no mereció una línea en ningún medio, porque la víctima no era conocida, porque no denunció a ningún funcionario preciso y de alto nivel; porque no responsabilizó al gobierno del DF de haber sido secuestrada y torturada por su marido. No era nota.

Y si era contar todo el calamitoso proceso en tribunales, la misoginia de los jueces; la barbaridad de los policías; la falta de aseo en las investigaciones de los ministerios públicos, la necesidad de no ser expuesta amarillista mente por los medios, solamente su caso, exitoso tras esfuerzos descomunales, por ser feminista, sabedora de los acuerdos internacionales y contar con credibilidad entre autoridades feministas, pudo. Ella dice que de ser una de tantas, jamás lo hubiera logrado.

Una buena investigación en tribunales dejaría en paz a muchas y muchos funcionarios. Hoy el nuevo reglamento ya abrió otra historia. Y no veo como no se hace un análisis de los datos de INEGI que dieron nota hace unos días, porque señala que bajó el número de muertes violentas. Se dio el dato general, se puso en duda, pero nadie ha leído cómo varió este tipo de asesinatos contra mujeres y en dónde. Un trabajo de periodismo responsable nos haría ver algunas otras cosas.

Me lamento de esto porque el periodismo es mi profesión y casi nada hemos avanzado en la seriedad y no hemos logrado vender noticias que no sean escandalosas. Veo grandiosas periodistas que sólo le entran si hay un alto funcionario involucrado y otras que de plano ni les interesa que en este país la violencia contra las mujeres tenga tantas y tan graves consecuencias.