jueves, 1 de julio de 2021

¿Cuál es la diferencia entre obsesión y compulsión?

SAÚL ARMANDO LLAMAS LÓPEZ

 

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) implica muchos problemas, es por ello que hoy veremos diferencias entre compulsiones y obsesiones. Con el TOC, los pensamientos obsesivos generalmente desencadenan acciones compulsivas destinadas a disipar los pensamientos y reducir la angustia. Pero esto generalmente solo proporciona alivio a corto plazo y no hace que la obsesión desaparezca.

 

Las obsesiones y compulsiones pueden convertirse en un ciclo difícil de detener. El tiempo que dedica a las compulsiones puede comenzar a ocupar la mayor parte de su día. Esto puede afectar en la escuela, trabajo o vida personal, lo que puede generar aún más angustia.

Siga leyendo para obtener más información sobre las obsesiones y compulsiones.

 

¿QUÉ SON LAS OBSESIONES?

 

Los pensamientos obsesivos pueden interrumpir, molestar y dificultar tu vida diaria. Incluso si eres consciente de que no son reales y sabes que no actuarás sobre ellos, aún puedes sentirte angustiado y preocupado de poder actuar sobre ellos. Como resultado, puede intentar evitar todo lo que desencadena estos pensamientos. Hay varios tipos de obsesiones, y es común experimentar más de un tipo.

 

1.   OBSESIONES RELACIONADAS CON LA CONTAMINACIÓN.

 

Estas obsesiones involucran pensamientos y preocupaciones sobre cosas que pueden ensuciarte o enfermarte, como:

Barro y tierra

Fluidos corporales

Gérmenes y enfermedades

Radiación, contaminación u otros peligros ambientales

Artículos domésticos venenosos (productos de limpieza, insecticidas, etc.).

 

2.   OBSESIONES SOBRE COMPORTAMIENTOS TABÚ.

 

Estas obsesiones pueden surgir como imágenes o impulsos. Pueden ser extremadamente molestos, porque sabes que realmente no quieres realizar esas acciones. Podrían involucrar:

 Preocuparse por actuar violentamente hacia los demás.

Teme que los comportamientos ordinarios sean incorrectos o inmorales.

Pensamientos no deseados sobre comportamientos sexuales que no le interesan.

Miedo a actuar de una manera blasfema o teme que haya ofendido a Dios (escrupulosidad).

Pensamientos sexualmente explícitos sobre miembros de la familia, niños o cualquier actividad sexual agresiva o dañina.

Teme que los comportamientos ordinarios sean incorrectos o inmorales.

Es importante tener en cuenta que tener este tipo de pensamientos obsesivos no significa que actuarás de la misma manera. Parte de lo que los hace tan angustiantes es que no quieres actuar así.

 

3.   OBSESIONES SOBRE PERDER EL CONTROL O ACTUAR SEGÚN TUS IMPULSOS.

 

No es raro preocuparse de que actúe por impulsos o pensamientos intrusivos. Por ejemplo, puede preocuparse por:

 

Robar algo o violar otras leyes

Lastimarse a usted mismo o a otra persona.

Tener un estallido de lenguaje agresivo, grosero u obsceno.

Actuar sobre imágenes no deseadas o pensamientos intrusivos

Una vez más, tener estas obsesiones no significa que actuarás de esa manera.

 

4.   OBSESIONES SOBRE CAUSAR DAÑO ACCIDENTAL.

 

Con este tipo de obsesión, es posible que le preocupe causar un accidente o un desastre. Algunos ejemplos incluyen:

 

Golpear accidentalmente a una persona o animal al conducir.

Olvidar cerrar su casa u oficina, lo que podría resultar en un robo.

Dejar la estufa encendida o un aparato enchufado y provocar un incendio.

Envenenando a alguien usando el ingrediente equivocado o incluyendo accidentalmente una sustancia tóxica al cocinar.

 

5.   OBSESIONES SOBRE LA NECESIDAD DE QUE LAS COSAS SEAN ORDENADAS O PERFECTAS.

 

Este tipo de obsesión va más allá de los rasgos perfeccionistas. En lugar de obtener una sensación de satisfacción de las cosas que están ordenadas o simétricas, puede sentirse extremadamente molesto cuando algo está ligeramente torcido o fuera de lugar. Otros síntomas incluyen:

Miedo a olvidar, o que haya olvidado, algo importante.

 

Preocupándose por tirar las cosas en caso de que sean importantes o las necesite más tarde. Necesitar objetos o muebles para enfrentar una dirección específica o estar en un orden específico. Necesitar objetos (alimentos, artículos alrededor de su casa, etc.) para que sean uniformes o simétricos.

 

¿QUÉ SON LAS COMPULSIONES?

 

Las compulsiones las respuestas que se tienen a las obsesiones. Es posible que sienta la necesidad de repetir estos comportamientos una y otra vez a pesar de que en realidad no quiere hacerlo. Esto puede ocupar horas de tu día. Llevar a cabo estas compulsiones produce una sensación de alivio, pero este sentimiento suele ser de corta duración. A veces las compulsiones están relacionadas y son relevantes para una obsesión. Por ejemplo, puede desbloquear y volver a bloquear su puerta principal siete veces antes de salir para evitar un robo. Pero en otros casos, podrían no estar relacionados. Por ejemplo, puede tocar una pared antes de salir de la casa porque considera que ayuda a evitar un accidente automovilístico.

 

Al igual que las obsesiones, las compulsiones a menudo encajan en algunas categorías principales.

 

1.   COMPULSIONES DE VERIFICACIÓN.

 

Las compulsiones relacionadas con la verificación pueden implicar:

Asegurarse de no lastimarse.

Asegurarte de que las puertas y ventanas estén cerradas.

Asegurarte de que los electrodomésticos estén apagados.

Inspección corporal para asegurarse de que no tenga un mal físico.

 Asegurarse de no lastimar a nadie, por ejemplo, escondiendo cuchillos.

Repasar un trabajo una y otra vez para asegurarte de no cometer un error.

 

2. COMPULSIONES MENTALES.

 

Las compulsiones mentales o de pensamiento a menudo incluyen:

Orar

Contar hasta un número específico.

Numerar o hacer listas sobre tareas o acciones.

Revisar o repasar eventos o conversaciones que han sucedido.

Deshacer mentalmente una palabra o imagen negativa reemplazándola por una positiva.

Repetir palabras o números en un patrón específico o por un número determinado de veces.

 

3. COMPULSIONES DE LIMPIEZA.

 

Estas compulsiones pueden implicar la limpieza de partes de su entorno o su cuerpo, por ejemplo:

Lavarse las manos varias veces.

Necesidad de seguir una rutina de lavado específico.

Evitar tocar objetos específicos o personas para evitar la contaminación.

Limpiar su casa, ambiente de trabajo u otras áreas repetidamente o un número específico de veces.

Siguiendo rutinas de higiene específicos que la mayoría de las personas considerarían excesivos.

 

4. REPETIR U ORGANIZAR COMPULSIONES.

 

Estas compulsiones pueden implicar hacer cosas un cierto número de veces o hasta que algo se vea o se sienta “bien”. Por ejemplo:

Hacer algo un número específico de veces.

Girar ciertos objetos en la misma dirección.

Organizar las cosas en un patrón específico.

Tocar cosas cuando entras y sales de una habitación.

Tocar partes de su cuerpo varias veces o en un orden específico.

Hacer movimientos corporales, como parpadear, una cierta cantidad de veces.

Otras compulsiones podrían incluir:

Buscar la tranquilidad de amigos o familiares.

 

Evitar los desencadenantes o cualquier situación que pueda conducir a una compulsión.

 

En general, la mayoría de las personas con TOC experimentan un pensamiento obsesivo y luego se sienten obligados a realizar una acción (compulsión) para ayudar a aliviar la ansiedad o el estrés asociados con la obsesión.

 

La obsesión y la compulsión pueden tener alguna relación entre sí, pero este no es siempre el caso.

Aquí hay algunos ejemplos de cómo se verían las obsesiones y compulsiones en la vida real. Solo tenga en cuenta que las personas experimentan TOC y otras afecciones de salud mental de diferentes maneras. Aunque no es exhaustiva, esta tabla está destinada a ayudarlo a comprender mejor las diferencias entre obsesiones y compulsiones, así como también la relación que existe entre sí.

 

OBSESIÓN

COMPULSIÓN

“Sé que soy heterosexual. Me atraen las mujeres. Tengo una novia. Pero ¿y si también me siento atraído por los hombres?”

Buscar en Internet fotos de “hombres atractivos” y mirarlas para saber si causan excitación.

“¿Qué pasa si el bebé deja de respirar en la noche?”

Configurar una alarma para que suene cada 30 minutos durante la noche para controlar al bebé.

Tener una idea intrusiva de quitarse la ropa en medio de una reunión de trabajo.

Deletrear mentalmente “tranquilo” hacia atrás cada vez que surge el pensamiento hasta que desaparece.

“Esta oficina está contaminada. Si toco algo, me enfermaré ”.

Lavarse las manos tres veces, durante un minuto cada vez que toca o cree que ha tocado algo.

“¿Qué pasa si olvido algo importante?”

Necesidad de guardar cada pieza de correo, notificación o documento, incluso cuando están desactualizados y ya no tienen uso.

“Papá tendrá un accidente en el trabajo si no golpeo cada pie contra la parte posterior de cada pierna 12 veces”.

Tocar el pie contra la pierna durante el número establecido de veces, y comenzando desde el principio si comete un error.

“¿Qué pasa si golpeo intencionalmente otro auto mientras conduzco?”

Golpearse la cabeza siete veces en cada lado para disipar el pensamiento cada vez que aparece, y repitiendo el ritual para asegurarse de que el pensamiento no regrese.

“¿Qué pasa si accidentalmente toco a alguien de manera inapropiada?”

Asegurarse de caminar o mantenerse fuera del alcance de cualquier otra persona, alejándose inmediatamente cuando se acerca demasiado, y con frecuencia preguntando: “¿Estaba demasiado cerca? ¿Fue inapropiado?

“Si me olvido de confesar uno de mis pecados, Dios se enojará conmigo”.

Redactar largas listas de todos los comportamientos potencialmente “incorrectos” o pecaminosos y hacer una nueva confesión o rezar cada vez que recuerde una nueva.

“Si miro el reloj cuando cambia de 11:59 a 12:00, el mundo terminará”.

Dar la vuelta a todos los relojes, evitar mirar cualquier reloj o teléfono cercano a la hora, y verificar varias veces para asegurarse de que los relojes estén girados u ocultos, por si acaso.

“Si no piso cada tercera grieta, mi novio perderá su trabajo”.

Pisar cada tercera grieta, volver y hacerlo de nuevo solo para estar seguro.

Tener un pensamiento intrusivo de necesitar decir una palabra específica.

Decir la palabra a todos los que ves, incluso después de tratar de luchar contra el impulso de hacerlo.

Tener una idea intrusiva de poner el dedo en una toma de corriente.

Cubra todas las salidas con cubiertas de plástico, y verificar cada una, cada vez que surja el pensamiento.

“¿Qué pasa si tengo un tumor?”

Revisar visual y físicamente todo el cuerpo en busca de bultos varias veces al día para asegurarse de que no haya aparecido ninguno.

 

¿PUEDEN EXISTIR OBSESIONES SIN COMPULSIONES?

 

Existe una variación menos conocida del TOC que algunos denominan “O puro”. El nombre proviene de la idea de que solo involucra obsesiones. Los expertos creen que este tipo generalmente involucra rutinas compulsivas, solo que estos se ven diferentes de los comportamientos compulsivos típicos.

 

Comúnmente involucra pensamientos intrusivos e imágenes de:

 

Pensamientos blasfemos o religiosos.

Lastimarse a sí mismo o a otras personas.

Pensamientos no deseados o desagradables sobre parejas y otras personas.

Actos sexuales, particularmente aquellos que considera incorrectos, inmorales o perjudiciales para otros. Estos pensamientos pueden ser parte de una compulsión. Simplemente no son tan visibles y concretos como las compulsiones que la gente suele pensar. También es común pasar mucho tiempo rastreando pensamientos para comprenderlos y asegurarse de que no actuará en función de ellos. También puede rezar o repetir frases específicas para cancelar una imagen o pensamiento.

 

¿CUÁNDO BUSCAR AYUDA?

 

Cualquiera puede experimentar breves fijaciones mentales, pensamientos obsesivos e intrusivos, o impulsos inexplicables para llevar a cabo una tarea o acción específica. En general, las obsesiones y compulsiones solo indican TOC cuando:

 

No son deseados.

Ocupa una parte importante de tu día.

Afecta negativamente tu vida personal y tus relaciones.

Sentir la necesidad de limpiar mucho porque disfrutas de la limpieza y te gusta el aspecto de una casa ordenada no sería un signo de TOC, ya que disfrutas de la actividad y te enorgulleces del resultado. Lo que podría indicar el TOC, por ejemplo, es temer que su hijo pueda desarrollar una enfermedad grave si no tiene una casa completamente limpia y libre de gérmenes. Como resultado de esta preocupación persistente, usted limpia varias horas cada día, pero aun así se preocupa de haber perdido algo y se siente angustiado hasta que comience a limpiar nuevamente.

Si tiene algún síntoma de TOC, puede hablar con un profesional de la salud mental. Un terapeuta puede ayudarlo a identificar obsesiones y compulsiones y comenzar a abordarlas para reducir el impacto que tienen en su vida.

 

OTRAS, Diferencia entre obsesión y compulsión.

 

A pesar de que tanto la obsesión como la compulsión están relacionadas con un trastorno mental, existe una diferencia entre la obsesión y la compulsión. En otras palabras, no son iguales. Mientras que la obsesión se refiere a un pensamiento persistente que trabaja en la mente de un individuo, la compulsión se refiere a una acción persistente, en la que el individuo siente un fuerte impulso de participar en una actividad en particular hasta el nivel en el que interrumpe sus tareas diarias. Entonces, la principal diferencia entre obsesión y compulsión proviene de que una está relacionada con los pensamientos y la otra con las acciones. Este artículo intenta presentar una imagen más elaborada de los dos términos para que el lector pueda comprender las diferencias que existen.

¿Qué significa obsesión?

En primer lugar, al mirar la palabra obsesión, se puede definir como un pensamiento recurrente que no desaparece; un pensamiento persistente. Incluso en medio de otros trabajos, este pensamiento preocuparía la mente del individuo. Por lo general, esto se considera irracional y puede variar en grado. Algunas obsesiones son más leves en comparación con otras. Cuando el grado es alto, la interrupción de la vida diaria y las tareas domésticas también es alta. Incluso cuando la persona no quiere pensar en ello, este pensamiento vendría una y otra vez. El miedo a los gérmenes, la suciedad y la constante necesidad de que las cosas se completen de manera adecuada son algunos ejemplos de obsesión. Las obsesiones pueden incluso provocar tensiones en las relaciones personales y laborales, ya que alteran el funcionamiento habitual de un individuo.

¿Qué significa Compulsión?

A diferencia de una obsesión, que es un pensamiento recurrente, una compulsión es una acción persistente que debe cumplirse. Una compulsión también puede ser de diferentes grados. Cuando el grado es leve, la persona logra seguir con sus rutinas diarias con poca interrupción. Sin embargo, cuando el grado es alto el impacto en la rutina diaria no solo es negativo, sino alto. Intentemos entender esto con un ejemplo. Imagine a una persona que necesita comprobar si ha cerrado la puerta antes de ir a trabajar. Si la persona sufre una compulsión por esta actividad, la persona sentirá un fuerte impulso de regresar y revisar la puerta nuevamente. Esto también está relacionado con la obsesión, ya que la persona sigue pensando en el deseo de cerrar la puerta, o bien comprobar si la cerró correctamente.

Este ejemplo también destaca el impacto que tiene en la rutina diaria. En este caso, la persona nunca lograría llegar al trabajo a tiempo. Si la persona trata de alejar este fuerte impulso, generalmente provoca efectos adversos. Además, esto hace que la persona encuentre dificultades en la vida laboral y personal. Algunos ejemplos más de compulsiones son la necesidad de lavarse las manos, la necesidad de aprobación constante, la necesidad de arreglar las cosas de una manera particular, etc.

¿Cuál es la diferencia entre obsesión y compulsión?

• La obsesión se refiere a un pensamiento persistente que trabaja en la mente de un individuo.

• La compulsión se refiere a una acción persistente, donde el individuo siente una fuerte necesidad de participar en una actividad en particular.

• Tanto la obsesión como la compulsión varían en grado, cuanto mayor es el grado, mayor es la posibilidad de interrupciones en la vida diaria.

• Ambos se pueden curar mediante la terapia cognitivo-conductual y la medicación.

• La principal diferencia es que mientras la obsesión se limita a un pensamiento, la compulsión llega tan lejos como una acción.

Diferencia clave: La obsesión se refiere a pensamientos, imágenes o impulsos e impulsos persistentes, intrusivos y no deseados. Las compulsiones son conductas que la persona exhibe que pueden ayudarles a lidiar con la ansiedad causada por estas obsesiones o las obsesiones mismas.

 

La confusión entre los términos 'obsesión' y 'compulsión' surge del hecho de que los dos términos están interrelacionados. Sin embargo, muchas personas creen erróneamente que son sinónimos. La obsesión se refiere a la fijación, es que una persona está fijada o unida a un objeto, creencia, o incluso a una persona. Este sentimiento podría consistir en pensar constantemente en alguien o algo, querer protegerlo, incluso ir a medidas extremas para hacerlo, o querer poseerlo o poseerlo. El sentimiento de querer poseer una persona se conoce como amor obsesivo.

La compulsión, por otro lado, es la sensación de que uno está obligado a hacer algo, es decir, se le obliga a hacer algo. Este sentimiento de ser forzado puede ser de otra persona, internamente desde dentro o desde el universo. Un ejemplo de esto sería golpear madera para evitar insearla. La persona puede sentirse obligada a hacerlo, de lo contrario podría pasar algo malo. Los comportamientos compulsivos a menudo se convierten en hábitos cuando las personas los realizan automáticamente, o pueden sentir que tienen que hacerlo, incluso bajo presión.

Sin otro particular, me reitero de Usted, con la seguridad, de mi más distinguida consideración.

 

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¿CÓMO SE VEN LAS OBSESIONES Y LAS COMPULSIONES JUNTAS?

miércoles, 30 de junio de 2021

En Diciembre se Realizará la Elección Extraordinaria en el Municipio de La Yesca: Cermeño Ayón


Tepic, Nay.-  “De acuerdo al artículo 18 de la Ley Electoral, finiquitados todos los medios de impugnación y a partir del último con resolución en firme, se emitirá la convocatoria para realizar el proceso electoral local extraordinario en el municipio de La Yesca”, señaló José Francisco Cermeño Ayón, consejero presidente del Instituto Estatal Electoral de Nayarit, IEEN.

 

Durante la sexta sesión pública ordinaria, el funcionario explicó que se han realizado pláticas previas con el Instituto Nacional Electoral, INE; para establecer el convenio correspondiente con los anexos técnico y financiero, elaborar el calendario y confirmar todos los acuerdos para este proceso extraordinario.

 

“También de acuerdo al artículo 18 se designará una presidencia provisional que se mantendrá vigente hasta celebrarse estas elecciones que, tentativamente, consideramos serán en el mes de diciembre de este año 2021 y, tras homologar el marco jurídico quien va a convocar será el consejo local electoral”.

 

“Uno de los puntos pendientes a abordar es en relación a la participación de los partidos políticos en riesgo de la pérdida de su registro, por obtener menos del tres por ciento de los votos; es probable que participen de acuerdo a derecho, sin embargo, es una situación que se pondera”, agregó el presidente del IEEN.

 

“Hablamos de un nuevo escenario en base a criterios legales, la pauta la marcará el INE y mientras tanto en el IEEN trabajamos en los acuerdos ya establecidos para efectuar una elección extraordinaria con todos los elementos para elegir la presidencia municipal y las regidurías en el municipio de La Yesca, Nayarit”.

lunes, 28 de junio de 2021

FESTEJA LA PRÓXIMA BANDA EL DÍA DE SAN JUAN

ENRIQUE GONZÁLEZ RODRÍGUEZ / Periodismo Nayarita

 

Guadalajara, Jal.-  A pesar de las adversidades que ha traído consigo la pandemia del coronavirus, como la suspensión de eventos musicales, cierre de plazas y una larga lista de restricciones a eventos cívicos, culturales, deportivos y religiosos, los integrantes de La Próxima Banda han buscado la forma de continuar con la tarea de promover la fe y las tradiciones culturales de nuestro país, objetivo que tienen muy firme desde su fundación y que han llevado incluso más allá de nuestras fronteras.

 

Es por ello que, con motivo de la celebración del día de San Juan, y como cada 24 de junio, se reunieron en las afueras de la parroquia de San Juan Jaripeo, Guanajuato, su lugar de origen, acompañados de familiares, amigos y demás lugareños, para llevar las tradicionales mañanitas en honor de San Juan Bautista santo patrono de esa población.

 

Siguiendo todas las normas y protocolos impuestos por las autoridades municipales y sanitarias, los integrantes de la banda y otros compañeros músicos que se les unieron, entonaron un extenso repertorio de temas clásicos de esa emotiva y tradicional celebración, agradeciendo así con fe y devoción un año más de vida y de poder seguir tocando y alegrando con su música al público en general, a pesar de lo duro que ha sido soportar y vivir los momentos difíciles a que los ha llevado la crisis de salud global, la cual aún se resiente y vive en lo que va de éste 2021.

 

En un ambiente de camaradería, dedicación y mucha devoción, fue como los músicos de La Próxima Banda y sus colegas ahí reunidos, realizaron éste año las tradicionales mañanitas a San Juan Bautista en su tierra natal, con la esperanza de que muy pronto todo vuelva a la normalidad y poder así continuar con su encomienda de alegrar con su música y muy particular estilo interpretativo, el corazón y la vida de todos los amantes y fieles seguidores del estilo sinaloense, un estilo único, auténtico y tradicional, que está catalogado como patrimonio cultural en lo que a música regional mexicana se refiere.

Definición de codependencia, causas y características

SAÙL ARMANDO LLAMAS LÒPEZ

 

El prefijo “co” proviene del vocablo latino, cuya connotación base es “con”. No necesariamente la Codependencia concierne a la persona aferrada a un agresor, porque representa ese rol de “cómplice inconsciente” de la enfermedad del otro. Descubre su concepto y todo lo que implica ser dependiente en psicología.

 

¿Qué es codependencia?

 

Es una patología psicológica en que la persona está aferrada a su agresor verbal o físico, a un enfermo que goza de su afecto y a cualquier objeto de valor que no pretende soltar en su vida. Representa esa complicidad involuntaria que sufre el individuo que no está dispuesto a renunciar a esa persona o cosa tan sencillo. Por ejemplo, quienes vivan con un sujeto alcohólico y este no acepta que requiere de atención, todos los que están a su alrededor son dependientes de él/ella por fomentar el comportamiento sin hallar una salida concreta.

 

El codependiente siempre mantendrá la ilusión que ese sujeto dependiente dejará el alcohol o las drogas por cuenta propia. En su mundo turbado, pensará que todo estará bien y que cada acción del agresor/consumidor no tendrá consecuencias en el futuro. La codependencia hace que el sujeto que está alrededor de los dependientes asuma una responsabilidad no correspondida de todos los actos que comete la persona que tanto quiere, para que no pague por los errores causados, más bien, los adjudica a su cuenta por pena, consideración o empatía.

 

Anteriormente, el término codependiente significaba “habilitador”, cuya función es exactamente la misma: atender las consecuencias del adicto para que no sufra en el proceso en que está inconsciente debido a la ingesta de sustancias tóxicas o estupefacientes. Generalmente siempre posee excusas en su repertorio verbal para salvaguardar los intereses del enfermo.

 

En primera instancia, la definición de codependencia surge gracias a los grupos de Alcohólicos Anónimos. La esencia que originó el término resulta de la comprensión familiar o de allegados en intentar a ayudar al enfermo, a tal grado de justificar su conducta sin ofrecer vías alternas para salir adelante.

 

¿Quién es codependiente?

El perfil de un codependiente es fácil de identificar. En primer lugar, es un sujeto cuyos intereses personales o profesionales pasan a un segundo plano para prestar atención a su agresor o enfermo. Tiende a sacrificar dinero, sueños y tiempo para proteger al dependiente; en la mayoría de los casos, sin éxito.  Si en su núcleo familiar hay más codependientes, la persona que elija como pareja será igual o peor de lo vivido en el hogar, porque en su interior esconde problemas afectivos y es vulnerable a los vicios.La alienación es constante en la vida del codependiente, porque olvida por completo sus propios conflictos que necesitan resolución para invertir su tiempo en rescatar a un enfermo que tampoco desea ser sanado.

 

Si usted vive bajo el mismo techo que un individuo que sucumbe ante las drogas, si usted olvida que a su alrededor también hay tareas por ejercer, si usted justifica cada acción reprochable de su pareja, familiar o amigo en problemas, usted es un ser codependiente que debe ser rescatado al igual que el vicioso. A veces, tomar atribuciones conlleva a olvidar las responsabilidades individuales en quien evidentemente no lo merece hasta no comprender que requiere asistencia psicológica.

 

Parejas, padres, hijos, amigos, colegas académicos o empresariales, cada uno de ellos está propenso de padecer codependencia, sin excepciones. Para ir más lejos, en la Terapia de pareja puede darse el escenario que los pacientes se apeguen a tal grado de los especialistas que no quieren alejarse de su consultorio para seguir tratando el problema por el agrado de seguir viendo al terapeuta; aunque no tenga motivos aparentes para frecuentar el lugar.

 

Signos y síntomas.

 

Pensar excesivamente en el bienestar del otro, hasta desplazar sus propias necesidades en un segundo plano. Responsabilizarse por actos que el sujeto no cometió, con la intención de proteger al dependiente. Cumplir con su deber más de lo habitual. Es la tendencia de hacer más de lo que está en su capacidad por ayudar al otro. Son muy susceptibles cuando el dependiente margina su labor de rescate. Esto ocurre cuando sus esfuerzos no son valorados, mucho menos compensados.

 

En las relaciones conyugales, el codependiente hará todo lo que esté a su alcance para permanecer al lado de su pareja, a pesar de los maltratos. Inconscientemente no desea abandonarlo/a, conociendo todos sus defectos. Constantemente busca el reconocimiento del enfermo. Su mundo gira en torno a ese amor insano y necedad de rescatar a alguien en problemas. Posee una compulsión de controlar todo a su alrededor, incluso personas, para proteger al dependiente.

 

Falta de autoestima y de confianza en sí mismo.

 

La identificación de los sentimientos propios y del dependiente es confuso.

Temen ser abandonados por sus dependientes.

 

Enojo constante. Viven una montaña rusa de sentimientos encontrados.

No poseen confianza para tomar decisiones. La incertidumbre embarga su conciencia.

 

Tendencias protectoras. Además de buscar el reconocimiento, adoptan el rol de protectores en forma desmedida.

 

Confusiones, una vida enredada y poca capacidad de priorizar sus necesidades.

No están aptos de recibir críticas constructivas, porque las ven como ofensa en su rol de protector. No entienden de razones, más allá de su afán de cuidar al enfermo.

 

Rigidez, sentimiento compulsivo por controlar todo a su alrededor.

Cada opinión emitida es una premisa de tener la razón en todo lo relacionado con el dependiente.

 

Resentimiento ante el mundo, por no hacer más de lo debido para salvar a su protegido. Cuando atraviesa una depresión, suele aislarse de todo y de todos.

No disfruta los momentos felices y empeora con los episodios tristes.

 

Causas.

 

Nadie escapa de la codependencia, porque en todos los hogares alguno podría estar protegiendo a otro que anda en malos pasos o afronta una adicción considerable. La primera causa probable es el crecimiento o desarrollo del individuo dentro de una familia disfuncional, sin unión, con intereses divididos y desde luego, con falta de motivación o afecto para ser mejores. Si uno o dos sujetos en un mismo núcleo familiar son dependientes a las drogas y el alcohol, para separar un poco a ambos, quien esté en medio de ellos tendrá la responsabilidad de salvarlos con sus propias armas; ahí inicia la codependencia.

Un antecedente a la codependencia es la negligencia de los padres hacia los hijos, porque si bien es cierto que ordenan una serie de tareas, los hijos están bajo la responsabilidad de cumplir con las expectativas de ellos, olvidándose de sus sueños o metas.

 

Cubrir todas las necesidades de los padres está bien, pero al volverse un método exigible y con poca compensación, como lo establece la Teoría de Carl Rogers, o recompensa, se convierte en un suplicio para los hijos. Ellos al considerar que la opinión de sus padres es autoritaria (hecho positivo en cuanto al respeto) olvidan que también deben realizar actividades por su cuenta para crecer.

 

Es hora de poner en contexto más ejemplos relacionados. Un hijo que crece en el seno de una familia cuyo padre es adicto a las drogas y la madre al alcohol. En principio, este personaje pretende cubrir las necesidades de sus padres en su afán de rescatarlos en el abismo en que están sumergidos. El hijo inconscientemente es codependiente de sus padres, porque asume todas sus responsabilidades en pro de experimentar su aprobación, aunque muchas veces no ocurre, porque los progenitores en lugar de compensar, reprenden a este hijo por entrometerse en sus vicios. La orfandad es otra causa, cuando no prevalece la armonía familiar en ausencia de padre o madre, un divorcio o entre hermanos por la lucha de poder, algo que la Teoría de Alfred Adler hace bastante énfasis con el orden de nacimiento. Mientras la familia carezca de autoridad, los hermanos adopten funciones inadecuadas o entre varios existan conflictos, quien esté en la posición neutral, defensora de los bandos y buscando responsabilidades donde no existen, es un hijo codependiente. Estos inconvenientes si están en un primer plano, pero el círculo vicioso de dependencia no permiten dilucidar que tales problemas requieren de soluciones inmediatas. Es común que las familias problemáticas no acepten que lo son, por eso, el miembro codependiente suele reprimir sus sentimientos a tal grado de no provocar un nuevo altercado en que los bandos divididos se enfrenten. Las víctimas lamentables de estos hechos son los niños, que al momento de ser adultos seguirán de cerca su patrón, al hallar una pareja agresiva, adicta o con trastornos psicológicos evidentes.

 

Tratamiento de la codependencia:  

 

Psicoterapia.

 

Terapia grupal, individual o de pareja son las primeras recomendaciones ofrecidas en este artículo para superar la codependencia de manera eficaz. Los terapeutas harán entender a sus pacientes que no es correcto compensar en exceso a los adictos, asumir responsabilidades ajenas o tomar el papel de superhéroe rescatador. La intención de ser superhéroe es muy positiva, pero eso conlleva a abandonar los intereses personales para enfocarse de forma exclusiva en la problemática del enfermo o dependiente. Otro mecanismo que tendrán los especialistas es trabajar en base de la autoestima del codependiente. Afirmará que el amor propio está antes que todo (afirmación) y que el dependiente tendrá el deber de reconocer su problema para iniciar un recorrido fructífero hacia la recuperación.

 

Para referir con nombre y apellido de estas terapias específicas, la primera a considerar es la terapia sistémica breve, posteriormente cognitivo-conductual y counseling. Dicho esto, es pertinente mencionar las cualidades principales en cada una de ellas como tratamiento ideal para abandonar la codependencia:

 

Mejorar el cuidado de sí. El síntoma más notorio de codependencia es la renuncia a las metas propias para preservar el bienestar del dependiente. Establecer límites. Es oportuno dejar en claro hasta qué punto es ideal tomar atribuciones ajenas y encargarse de los cabos sueltos propios. Estas terapias conducen a la autosuficiencia, para que cada decisión, responsabilidad o deseo por cumplir, sea el mejor para todos, no solo para el dependiente.

 

Diferenciar entre apoyar y reparar. Apoyar a un adicto significa sentarse a su lado a escuchar todos sus problemas, hasta llegar a la conclusión que requiere ayuda inmediata. Nadie puede ejercer el rescate si el afectado no está consciente del problema que padece y cómo abordarlo. Salir adelante es una tarea titánica para el dependiente, pero indispensable para replantear su vida. Reaprender a ayudar. El codependiente debe aceptar una realidad bastante dura, que por más afán en ayudar a esa persona, no verá resultados inmediatos si el dependiente no da el primer paso que es reconocer su problema. En otras palabras, la mejor ayuda es “no ayudar” con entrometerse o asumir responsabilidades que el tercero debe tomar.

 

Aprender de patrones de familia. La educación más implícita que es observable en el núcleo familiar es tan favorable como las mismas terapias. Si los padres no están en capacidad de resolver sus inconvenientes por los canales regulares correspondientes, lamentablemente los hijos heredarán la codependencia de ellos. A lo largo de sus vidas, ese círculo vicioso, esa codependencia generacional no tendrá fin si en tales hogares prevalecen los malos efectos con vicios y actitudes negativas.

 

Terapia psicológica.

 

Las intenciones de la terapia en codependencia es hacer entender a los sujetos el hecho de compensar en exceso conductas o actitudes insanas de los que padecen adicción o enfermedad, el porqué de una preocupación desmedida hasta el punto de olvidar por completo sus proyectos de vida. A continuación, algunos consejos para afrontar la codependencia.

 

Primeros pasos.

 

La primera tarea que los codependientes deben asimilar es dejar a un lado la negación y aceptar que por igual al enfermo, también padece de un problema serio que requiere atención inmediata. La ventaja de ello es que las personas si están claras de su codependencia, pero no lo asumen en el sentido de salir adelante y romper con este círculo vicioso tan dañino y flagelado al mismo tiempo.

La negación es una etapa en la que el codependiente aleja el sufrimiento, dolor o inquietud que padezca su ser querido; a él/ella que defiende con vehemencia, así esté inmerso/a en múltiples dilemas. No es sano estar rodeados de sujetos codependientes, sino de otros individuos que provean relaciones seguras y hagan entender que el amor propio es tan importante como la querencia por ese ser querido que está en el abismo.

 

Afrontar problemas no resueltos de la infancia.

 

El examen introspectivo es bastante favorable y al mismo tiempo conciliador para romper de tajo con la negación. Dentro de la historia familiar existieron diversos factores que inducen a la codependencia en uno o varios de sus miembros que es pertinente visualizar a tiempo. Un rasgo característico es la atención de los problemas al establecer una desconexión emocional con sus propósitos de vida para involucrarse de lleno en la vida de otros que están en aprietos por adicciones o una enfermedad crónica.

El paciente tendrá sentimiento de culpabilidad por proteger excesivamente a su familia y al no recibir compensación a cambio, experimenta el doble de culpa, por no cumplir con las expectativas. Este paradigma tiende a cambiar cuando en terapia psicológica los pacientes abren su corazón contando cada inquietud vivida en la infancia o si sufrió de negligencia por parte de sus padres.

 

Desprenderse de involucramientos malsanos.

 

Desprenderse un poco de esa persona que con afán pretenden ayudar es otro paso importante para abandonar la codependencia. Si el escenario es más compulsivo de lo esperado, con más razón es pertinente marcar un límite con él/ella para replantear los proyectos personales. El terapeuta indica que el codependiente no necesita de una separación carnal con su dependiente, sino entender que su obsesión hacia él/ella mediante la ayuda es malsano, al igual que el apego considerable.

 

Soltar es más sano de lo que parece, aunque por esto no debe entenderse como una renuncia total al dependiente. Es un modo de marcar pauta para ocuparse en las labores individuales sin pensar a cada instante en rescatar, ayudar o apoyar. Tal y como ha sido expuesto en este post, la mejor ayuda es “no ayudar” algunas veces, hasta que la persona afectada dé sus primeros pasos hacia un cambio real.

Esta actitud debe manejarse con cautela, para que no represente indiferencia, una acción negligente o retirar el apoyo por completo a alguien que lo necesita. Lo ideal es invertir tiempo y energía para recuperar el terreno perdido en alguna actividad pendiente o retomar un oficio que por codependencia quedó relegado. Antes de reparar el daño del dependiente, la persona debe autoevaluarse y observar qué tanto daño se ha hecho.

 

Un ejemplo para poner en contexto este punto es permanecer al margen cuando el esposo o esposa está a punto de perder su trabajo por su actitud. Aunque lo pierda, lo idóneo es no involucrarse demasiado o peor aún, interceder para justificar su forma de ser ante el jefe para el que labora, como cualquier abogado en defensa de su cliente, pero sin defensa sustentable. Tampoco es saludable apoyar económicamente a alguien que ha perdido parte de su capital en un mal negocio o apostando en los casinos. De preferencia, esta persona debe sufrir las consecuencias por sus malas inversiones y recuperar el dinero por su cuenta, sin facilitar un préstamo para fomentar este tipo de comportamiento hasta que ese sujeto no aprende la lección.

 

Enfrentar la realidad es bastante duro, pero solapar que el dependiente siga con su círculo vicioso al asumir sus responsabilidades es mucho peor.

Las consecuencias son medibles y si algo está haciendo mal, es preciso que lo compruebe en carne propia, hasta que llegue el momento de confirmar que en efecto necesita ayuda urgente para superar su padecimiento.

 

Mejorar el cuidado de sí mismo (y el de los demás también).

 

Un buen indicio que una persona está superando la codependencia es afrontar las preocupaciones propias como una prioridad inmediata por atender. Los sentimientos y metas individuales cuentan muchísimo en la construcción de la autoestima, además de la valía para desempeñar oficios que antes no podía hacer en su empeño protector del dependiente.

 

No todo está en las manos del codependiente. Es válido que aconseje a su ser querido para que afronte el problema desde la raíz, pero más allá de eso no puede hacer nada hasta que no toque fondo o asimile la culpabilidad de su proceder. Por lógica, cuidar a alguien que está en total desamparo es una gran idea, con consejos o sugerencias que este individuo tome en cuenta para mejorar su presente y pensar a mediano plazo en trabajar todas sus falencias.

Manifestar una preocupación extrema por esa persona que ama no hará que su presente sea provisorio de un mejoramiento. Al contrario, al legitimar cada conducta errónea del dependiente, nunca verá sus errores y por tanto, su actitud permanecerá igual que todos los días, sin probar las consecuencias de sus actos. Caerse es necesario para entender que el problema está allí y que bajo ningún concepto el codependiente quiere verlo sufrir, pero es el único modo de escarmentar.

 

Desarrollar esta necesidad de apoyar o proteger responde a otro momento más importante: la carencia de protección en la infancia que desea compensar con el dependiente. De recibir un elogio, el protector sentirá un gran alivio, pero al mismo tiempo aumenta su responsabilidad con él/ella y olvida las propias.

Ahora bien, en caso de sufrir un rechazo o demérito del afectado, conducirá a una depresión, hasta intensificar esa persecución de lograr el reconocimiento de su ser amado en conflicto. La codependencia es de dos: un codependiente y el ser que tanto quiere. Ambos poseen conflictos que arrastran desde la infancia y no han resuelto por falta de voluntad o de tiempo. Hay que prestar atención a eventos pasados para entender el porqué de proteger con vehemencia, el porqué no soltar un poco a esa persona para que asimile su realidad.

 

Por último, es necesario recordar que los dependientes no tienen margen de libertad entre decidir por el alcohol y salir adelante, hasta que no supere la negación. En caso de los codependientes tienen medio terreno ganado, siempre y cuando acepten que ayudar más de la cuenta trae más problemas que soluciones.

Examinar el pasado para ahondar en los motivos que llevaron la codependencia es el remedio para atender con ayuda de un terapeuta estas tendencias que convirtieron a esos sujetos en esclavos de proteger a sus seres queridos, pero quedando en desamparo a la vez.

 

Codependencia, síntomas y tratamiento.

 

La codependencia emocional es una relación de apego afectivo exagerado que normalmente ocurre en las parejas, pero que también puede darse entre amigos y familiares.

 

OTRA DEFINICIÓN DE CODEPENDENCIA.

 

La codependencia es una condición psicológica en la cual la persona afectada establece en sus relaciones afectivas un apego excesivo a alguien. El codependiente siempre pone los deseos del otro en primer plano, sacrificando drásticamente sus voluntades y olvidándose de sus propios intereses. Esta dedicación extrema afecta las responsabilidades cotidianas, causa daños a las otras relaciones y, además, tiene un impacto muy negativo en la vida profesional del codependiente. Para que la codependencia exista es necesario no solo el codependiente sino también otra persona, la cual necesita y aprecia esta dedicación exclusiva. Como hay un dominador y un dominado, no raro la codependencia resulta en abuso emocional y físico.

 

“Aunque sea más común en las relaciones de pareja, la codependencia puede existir entre amigos y incluso entre miembros familiares.

 

Síntomas de la codependencia

 

Los síntomas de la codependencia son conductuales y psicológicos, entre los cuales se destacan:

 

Solo se encuentra feliz cuando está haciendo algo por la otra persona. Es incapaz de trazar planos que no envuelvan el otro. No tiene identidad y ni tampoco intereses propios.

 

Baja autoestima. La falta de amor propio hace con que estas personas se sientan inferiores y intenten compensar esta percepción a través de la subordinación respecto al otro.

 

Sensación de vacío y tristeza cuando no está con la otra persona. Nada tiene gracia. No consigue relajarse y disfrutar de otras actividades cuando está solo.

Permanece en la relación mismo cuando el otro le hace daño. Ignora sus propios valores para satisfacer la voluntad de la otra persona. Además, se observa una enorme dificultad en decir no.

 

Necesidad constante de aprobación, siendo que la única opinión que importa es la de la pareja. El apego es tan obsesivo que no soporta la idea del término de la relación. El codependiente siente pánico incluso cuando se separa del otro por un rato. En estas ocasiones, necesita constantemente saber dónde y con quién está su persona, lo que está haciendo, etc.

 

Círculo social muy reducido porque todo el tiempo que tiene disponible es dedicado a la pareja.

Idealización del otro, que es visto como alguien perfecto. Las virtudes son enaltecidas y los defectos minimizados.

 

Tratamiento para la codependencia.

 

El primer paso para tratar la codependencia es reconocer que necesitas ayuda y querer cambiar de vida. También es fundamental: Empezar poco a poco a encontrar tus propios intereses. Descubra hobbies y actividades que te gustan. Al principio puedes dedicar poco tiempo a estas actividades y ir aumentando la frecuencia cuando sentirse más a gusto. Retomar el contacto con amigos y familiares. Estas personas pueden hacerte compañía, ayudarte a descubrir tus cualidades y a equilibrar mejor las esferas de tu vida.

 

Tener en mente que el tratamiento exigirá esfuerzo y compromiso. Conquistar la individualidad y el amor propio exigirá todo un cambio de mentalidad que lleva tiempo. Hay que tener paciencia para no desistir. Estar preparado para la ruptura de la relación puesto que ni siempre la otra persona que está acostumbrada a tener todas sus voluntades atendidas va a comprender este cambio de postura.

 

Si ves que no consigue salir solo de este ciclo, no dude en buscar ayuda de un psicólogo especializado en codependencia. En muchos casos, el apoyo de un profesional de la psicología es determinante para dejar de ser codependiente.

 

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Teoría de Alfred Adler de la personalidad

¿Qué es la inteligencia intrapersonal? Y características

Egocentrismo

SAÙL ARMANDO LLAMAS LÒPEZ

 

En psicologíaegocentrismo es la característica que define a las personas que creen que sus propias opiniones e intereses son más importantes que las de los demás. Incapacidad para desenmarañar esquemas subjetivos de la realidad objetiva y una incapacidad para asumir o comprender con precisión cualquier perspectiva que no sea la propia. [1] [2] M.A. Aunque el egocentrismo y el narcisismo parecen similares, no son lo mismo. Una persona que es egocéntrica cree que es el centro de atención, como un narcisista, pero no recibe gratificación por la propia admiración. Tanto los egotistas como los narcisistas son personas cuyos egos están muy influenciados por la aprobación de otros, mientras que para los egocentristas esto puede o no ser cierto. Aunque los comportamientos egocéntricos son menos prominentes en la edad adulta, la existencia de algunas formas de egocentrismo en la edad adulta indica que superar el egocentrismo puede ser un desarrollo de por vida que nunca se completa. [2] Los adultos parecen ser menos egocéntricos que los niños porque son más rápidos de corregir desde una perspectiva inicialmente egocéntrica que los niños, no porque tengan menos probabilidades de adoptar inicialmente una perspectiva egocéntrica.[3] El egocentrismo se encuentra a lo largo de la vida: en la infancia, [5] infancia temprana, [4] [5] adolescencia, [6] y edad adulta. [4] [7] Contribuye al desarrollo cognitivo humano al ayudar a los niños a desarrollar la teoría de la mente y la formación de identidad propia.

Durante la infancia.

El concepto principal que aprenden los bebés y los niños pequeños al comenzar a mostrar el egocentrismo es el hecho de que sus pensamientos, valores y comportamientos son diferentes a los de otros, también conocida como la teoría de la mente. [8] Inicialmente, cuando los niños comienzan a tener interacciones sociales con los demás, principalmente los cuidadores, malinterpretan que son una entidad, porque están juntos por un largo período de tiempo y los cuidadores a menudo satisfacen las necesidades de los niños. Según Piaget, "un niño egocéntrico asume que otras personas ven, escuchan y sienten exactamente lo mismo que el niño. Jean Piaget (1896–1980) desarrolló una teoría sobre el desarrollo de la inteligencia humana, que describe las etapas del desarrollo cognitivo. Afirmó que la primera infancia es el momento del pensamiento proporcional, caracterizado por la incapacidad de los niños para procesar el pensamiento lógico. [9] Según Piaget, uno de los principales obstáculos a la lógica que poseen los niños incluye la concentración, "la tendencia a centrarse en un aspecto de una situación con la exclusión de otras". [10] Un tipo particular de concentración es el egocentrismo: literalmente, "yo" -centeredness ". Piaget afirmó que los niños pequeños son egocéntricos, capaces de contemplar el mundo solo desde su perspectiva personal.

Durante la adolescencia.

El egocentrismo se enfoca principalmente en el desarrollo de la primera infancia, se ha encontrado que también ocurre durante la adolescencia. [13] David Elkind fue uno de los primeros en descubrir la presencia del egocentrismo en la adolescencia y en la adolescencia tardía. el adolescente está exhibiendo el egocentrismo, luchando para distinguir si, en realidad, otros son tan aficionados a ellos como podrían pensar porque sus propios pensamientos son tan frecuentes. Los adolescentes se consideran a sí mismos como "únicos, especiales y mucho más significativos socialmente de lo que realmente son". [12)

Durante la edad adulta.

Los adultos también son susceptibles de ser egocéntricos o de tener reacciones o comportamientos que pueden clasificarse como egocéntricos ya que son mas propensos a esto. [10] Frankenberger evaluó a adolescentes (14–18 años) y adultos (20–89) en sus niveles de egocentrismo y autoconciencia. [13] Se encontró que las tendencias egocéntricas se habían extendido hasta la edad adulta temprana y estas tendencias también estaban presentes en la edad media del adulto.

Historia.

Parte de la hegemonía de sus pensamientos sobre los otros; lo que él piensa, opina, decide, cree y razona es primero y más importante que el resto, el mundo gira alrededor de su individualidad y lo que no se ajusta a él es rechazado y desvalorado por su opinión. El término deriva del latín ego, que significa "yo". Una persona egocéntrica no puede "ponerse en los zapatos de los demás (quitándose primero los de él mismo)", y cree que todos buscan o deben buscar lo que él busca (o lo que él ve, en alguna forma, excede en lo que otros ven).

 

Jean Piaget (1896-1980) sostuvo que los niños pequeños son egocéntricos. Esto, de ninguna manera significa que sean egoístas, sino que no tienen todavía la suficiente habilidad mental para entender a otras personas que puedan tener diferentes opiniones y creencias con respecto a la de ellos. Piaget hizo una prueba para investigar el egocentrismo llamada el estudio de las montañas. Puso a niños delante de una cordillera sencilla de yeso y entonces les pidió que escogieran, de cuatro fotografías, la vista que él, Piaget, veía. Los niños más pequeños eligieron la foto de lo que ellos mismos estaban viendo.

Sin embargo, este estudio ha sido criticado justificando que se trata sencillamente del conocimiento de la visión espacial de los niños y no del egocentrismo. Un siguiente estudio relacionado con muñecos de policías, mostró que niños pequeños fueron capaces de decir correctamente lo que el entrevistador estaba viendo. Es de pensar que Piaget sobreestimó los niveles de egocentrismo en los niños.

Egocentrismo es la exagerada exaltación de la propia personalidad, hasta considerarla centro de la atención y actividad generales.

Según Piaget el egocentrismo intelectual aparece como una confianza excesiva en el poder de las ideas. Es decir que el egocentrismo intelectual o cognitivo es una incapacidad para ponerse en el punto de vista del interlocutor.

El egocentrismo se define como la valoración excesiva de la propia personalidad, que lleva a una persona a creerse el centro de todas las preocupaciones y atenciones.

Es muy común en las personas egocéntricas que se convenzan a sí mismos de que su opinión es “palabra de Dios” y que todo ser racional que le rodea debe someterse a sus “sugerencias” y de no ser así quien no se someta es acusado, llevado a juicio e inmediatamente condenado con el estigma de “insensato” por no someterse a la opinión del “juez”.

Y es que las personas egocéntricas quieren dominar el pensamiento de cada ser humano, haciéndose a la idea de que los demás son títeres movidos por sus manos.

Debemos aprender a vivir aceptando que erramos, que habrán personas que nos superan en materia gris, que cada quien sigue su naturaleza, y sobre todo que para llegar a ser un buen general primero hay que ser un buen soldado.

Véase también:

·         Egoísmo

·         Etnocentrismo

·         Narcisismo

·         Solipsismo

·         Virtud epistémica

·         Arrogancia

Referencias:

[1] Anderman, Eric M .; Anderman, Lynley H. (2009). "Egocentrismo". Psicología del aprendizaje en el aula: una enciclopedia. 1: 355–357.

[2]Pronin, Emily; Olivola, Christopher Y. (2006). Enciclopedia del desarrollo humano. Thousand Oaks, CA: SAGE Reference. pp. 441–442. Consultado el 20 de octubre de 2014.

[3]Epley, Nicolás; Morewedge, Carey K; Keysar, Boaz (2004-11-01). "Toma de perspectiva en niños y adultos: egocentrismo equivalente pero corrección diferencial". Revista de psicología social experimental. 40 (6): 760–768. doi: 10.1016 / j.jesp.2004.02.002.

[4]Onishi, K. H., Baillargeon, R. (2005). "¿Los bebés de 15 meses entienden creencias falsas?". Ciencia. 308 (5719): 255-258. doi: 10.1126 / science.1107621. PMC 3357322. PMID 15821091

[5]Wimmer, H., Perner, J. (1983). "Creencias sobre creencias: representación y función restrictiva de creencias erróneas en la comprensión de los niños pequeños sobre el engaño" (PDF). Cognición. 13 (1): 103-128. doi: 10.1016 / 0010-0277 (83) 90004-5. PMID 6681741

[6]Adams, G. R., Jones, R. M. (1982). "Egocentrismo adolescente: Exploración de posibles contribuciones de las relaciones entre padres e hijos". Revista de Juventud y Adolescencia.

[7]Keysar, B., Barr, D. J., Balin, J. A., Brauner, J. S. (2000). "Tomando perspectiva en la conversación: el papel del conocimiento mutuo en la comprensión". Ciencia psicológica. 11 (1): 32–38. Doi: 10.1111 / 1467-9280.00211. PMID 11228840

[8]Premack, D., Woodruff, G. (1978). "¿Tiene el chimpancé una teoría de la mente?". Ciencias del comportamiento y del cerebro

[9]Pronin, E., y Olivola, C. Y. (2006). "Egocentrismo". En N. J. Salkind (ed.). Enciclopedia del desarrollo humano. 1. Thousand Oaks, CA: SAGE Reference. pp. 441–442. Consultado en 2006.

[10]Berger, Kathleen Stassen (2014). Invitación a la vida útil, segunda edición. Nueva York: Worth Publishers.

[11]Esch S .; Whitbourne S. K .; Nehrke M. F. (1978). "Egocentrismo cognitivo en adultos institucionalizados". Revista de Gerontología.

[12]Frankenberger K. D. (2000). "Egocentrismo adolescente: una comparación entre adolescentes y adultos". Revista de la adolescencia.

[13]oossens L .; Seiffge-Krenke I .; Marcoen A. (1992). "Las muchas caras del egocentrismo adolescente: dos réplicas europeas". Revista de investigación adolescente.

Wikipedia.