jueves, 1 de julio de 2021

Cleptomanía

SAÚL ARMANDO LLAMAS LÓPEZ

 

La cleptomanía (del griego κλέπτειν, "quitar", μανία, "manía") es un trastorno del control de impulsos que lleva al hurto compulsivo de cosas. La persona que padece dicho trastorno recibe el nombre de cleptómano o ladrón compulsivo y aunque no hay cura para esto, sí el sujeto que padece cleptomanía no puede evitar el impulso de obtener objetos, independientemente del valor económico de lo que obtiene; sufre de un deterioro laboral, familiar y personal. Es un trastorno del control de impulsos y se ha clasificado como una adicción psicológica. La conducta es precedida por una ansiedad creciente que se alivia inmediatamente después de poseer el objeto deseado.

 

Semiología.

 

El cleptómano, a diferencia del ladrón, obtiene objetos por necesidad de satisfacer un impulso, mientras que el último lo hace por diversión, necesidad de satisfacer un deseo material, económico o social, o intención de perjudicar a una persona.

Un ladrón puede pasar horas, días e incluso años planeando un gran golpe, mientras el cleptómano obedece generalmente a un impulso relativo dependiendo del lugar y tiempo en que se encuentre él. Algunos de los componentes fundamentales de la cleptomanía incluyen: pensamientos recurrentes de intrusión y la liberación de la presión tras el acto. Estos síntomas sugieren que la cleptomanía puede considerarse como un tipo de trastorno obsesivo-compulsivo.

 

Las personas diagnosticadas con cleptomanía a menudo tienen otros tipos de trastornos que afectan el estado de ánimo, ansiedad, alimentación, control de impulsos, y el uso de drogas. También tienen grandes niveles de estrés, la culpa y el remordimiento, y las cuestiones de privacidad que acompañan al acto de hurtar. Estos signos se consideran causantes o intensificar generales trastornos comórbidos. Las características de los comportamientos asociados con el hurto podría dar lugar a otros problemas, que incluyen la segregación social y el abuso de sustancias. Los muchos tipos de otros trastornos que ocurren con frecuencia junto con la cleptomanía suele hacer el diagnóstico clínico incierto.

 

Síntoma.

 

Los síntomas de la cleptomanía pueden incluir:

 

Potente impulso de hurtar objetos que no son necesarios

Sensación de tensión creciente que conduce al hurto

Sentimiento de placer o gratificación durante el hurto

Sensación de culpa o vergüenza terrible después del hurto

A diferencia de los ladrones típicos de tiendas, las personas que sufren de cleptomanía no hurtan compulsivamente para beneficio personal. Tampoco hurtan como una forma de venganza. Lo hacen simplemente porque el impulso es tan fuerte que no lo pueden resistir. Este impulso hace sentir incómodo, ansioso, tenso o excitado. Para aliviar estos sentimientos hurtan.

Durante el hurto, sienten alivio y satisfacción. Más tarde, sin embargo, pueden sentir una enorme culpabilidad, remordimiento, "auto-odio" y miedo a ser arrestados. Pero el impulso viene de nuevo, y el ciclo se repite.

 

Los episodios de cleptomanía generalmente ocurren de manera espontánea, sin planificación. La mayoría de los cleptómanos hurtan en lugares públicos, como tiendas y supermercados. Algunos pueden hurtar a amigos o conocidos, como por ejemplo en una fiesta. A menudo, los objetos hurtados no tienen ningún valor para el cleptómano. Los artículos hurtados son por lo general escondidos, sin ser utilizados. Los elementos también pueden ser donados, regalados a familiares o amigos, o incluso secretamente se regresan al lugar de donde fueron hurtados.

Personas quienes padecen de dicho problema generalmente, no lo hace para hacer un mal, en comparación con el ladrón que busca mantener una estabilidad económica y hacer un mal a propósito, el cleptómano lo hace para elevar los estados de ánimo, una vez realizado el acto, la persona comienza a tener presiones de remordimiento y culpa, pues conseguir lo que quería lo hace sentir mejor pero al tomar algo que no es suyo, podría ser considerado hurto y es algo que no se considera correcto en la sociedad, las personas comienzan a ser confundidas con un ladrón.

 

Descripción general.

 

La cleptomanía es la incapacidad recurrente para resistir el impulso de robar objetos que, por lo general, no necesitas y que suelen tener poco valor. La cleptomanía es un trastorno de salud mental poco frecuente pero grave que, si no se trata, puede causarles mucho dolor emocional a ti y a tus seres queridos. La cleptomanía es un tipo de trastorno de control de los impulsos; es decir, un trastorno caracterizado por problemas con el autocontrol emocional o conductual. Si tienes un trastorno de control de los impulsos, tienes dificultad para resistir la tentación o el impulso de realizar un acto que es excesivo o perjudicial hacia otras personas o hacia ti mismo.

Muchos cleptómanos llevan vidas de vergüenza oculta, porque tienen miedo de buscar tratamiento de salud mental. Aunque no hay una cura para la cleptomanía, el tratamiento con medicamentos o la terapia de conversación (psicoterapia) pueden ayudar a detener el ciclo de robo compulsivo.

 

Otros Síntomas.

 

Los síntomas de cleptomanía pueden comprender:

 

Incapacidad para resistir a fuertes impulsos de robar artículos que no necesitas.

Sentir mayor tensión, ansiedad o excitación antes del robo.

Sentir placer, alivio o gratificación durante el robo.

Sentir mucha culpa, remordimiento, odio hacia uno mismo, vergüenza o temor de ser arrestado después del robo.

Reaparición de los impulsos y una repetición del ciclo de cleptomanía.

 

Características.

 

Por lo general, las personas con cleptomanía presentan estos rasgos o características:

 

A diferencia de los ladrones de tiendas comunes, las personas con cleptomanía no roban compulsivamente para beneficio personal, como desafío, por venganza, o para rebelarse. Roban simplemente porque el impulso es tan fuerte que no pueden resistirlo. Por lo general, los episodios de cleptomanía se producen espontáneamente, sin planificación ni la ayuda o colaboración de otra persona.

La mayoría de las personas con cleptomanía roban en lugares públicos, como tiendas y supermercados. Algunas pueden robar a amigos o conocidos, por ejemplo, en una fiesta. A menudo, los artículos robados no tienen valor para quien padece cleptomanía, y la persona tiene los medios para comprarlos.

 

Los artículos robados suelen esconderse, nunca se usan. Los artículos también pueden donarse, regalarse a familiares o amigos, o incluso devolverse secretamente al lugar de donde fueron robados. Los impulsos por robar pueden ir y venir, o pueden producirse con mayor o menor intensidad a lo largo del tiempo.

 

Cuándo consultar al médico.

 

Si no puedes dejar de robar en tiendas o hurtar, busca consejo médico. Muchas personas que pueden tener cleptomanía no desean buscar tratamiento porque tienen miedo de que las arresten o las lleven presas. Sin embargo, los profesionales de salud mental no suelen denunciar los robos a las autoridades.

 

Algunas personas buscan ayuda médica porque tienen miedo de que las atrapen y de sufrir consecuencias legales. O bien, ya han sido arrestadas y están obligadas legalmente a buscar tratamiento.

 

Si un ser querido tiene cleptomanía.

 

Si sospechas que un amigo cercano o un familiar pueden tener cleptomanía, habla amablemente sobre tus inquietudes con tu ser querido. Ten presente que la cleptomanía es un trastorno de salud mental, no un defecto de la personalidad, por lo tanto, acércate a tu ser querido sin culparlo ni acusarlo.

 

Puede resultar útil poner énfasis en estos puntos:

 

Estás preocupado porque te importa la salud y el bienestar de tu ser querido.

Estás preocupado por los riesgos del robo compulsivo, por ejemplo, ser arrestado, perder un empleo o dañar una relación valiosa.

Entiendes que, con la cleptomanía, el impulso de robar puede ser demasiado fuerte de resistir con tan solo «proponérselo».

Hay tratamientos disponibles que pueden ayudar a minimizar el impulso de robar y a vivir sin adicción ni vergüenza.

Si necesitas ayuda para prepararte para esta conversación, habla con tu médico. El médico podría derivarte a un profesional de salud mental que puede ayudarte a planificar una forma de plantear tus inquietudes sin hacer que tu ser querido se ponga a la defensiva o se sienta amenazado.

 

Diferentes Causas.

 

Se desconoce la causa de la cleptomanía. Varias teorías sugieren que ciertos cambios en el cerebro pueden ser la causa fundamental de este trastorno. Se necesita más investigación para comprender mejor estas posibles causas, pero la cleptomanía podría estar relacionada con lo siguiente:

 

Problemas con una sustancia química cerebral (neurotransmisor) que se produce naturalmente llamada «serotonina». La serotonina ayuda a regular los estados de ánimo y las emociones. Los niveles bajos de serotonina son frecuentes en las personas que son propensas a tener conductas impulsivas.

Trastornos de adicciones. El robo puede causar la liberación de dopamina (otro neurotransmisor). La dopamina provoca sentimientos placenteros, y algunas personas buscan tener esa sensación gratificante una y otra vez.

El sistema opioide del cerebro. Ese sistema regula los impulsos. Un desequilibrio en ese sistema podría dificultar la resistencia a los impulsos.

 

Factores de riesgo.

 

La cleptomanía se considera poco frecuente. Sin embargo, es posible que algunas personas con cleptomanía nunca busquen tratamiento o simplemente vayan a prisión tras robos repetidos, por lo que muchos casos de cleptomanía no pueden diagnosticarse. La cleptomanía, a menudo, comienza en la adolescencia o en la adultez temprana, pero puede iniciarse en la edad madura o más adelante. Aproximadamente dos tercios de las personas con cleptomanía conocida son mujeres.

 

Los factores de riesgo de la cleptomanía pueden comprender los siguientes:

 

Antecedentes familiares. Tener un familiar de primer grado, como un padre o un hermano, con cleptomanía, un trastorno obsesivo compulsivo o un trastorno de consumo de alcohol u otras sustancias puede aumentar el riesgo de padecer cleptomanía.

 

Tener otra enfermedad mental. Las personas con cleptomanía a menudo tienen otra enfermedad mental, como trastorno bipolar, trastorno de ansiedad, un trastorno de la alimentación, un trastorno por consumo de drogas o un trastorno de personalidad.

 

Complicaciones.

Si no se trata, la cleptomanía puede causar graves problemas emocionales, familiares, laborales, legales y financieros. Por ejemplo, sabes que robar está mal, pero te sientes incapaz de resistir el impulso, por lo cual es posible que te carcoman la culpa, la vergüenza, la baja autoestima y la humillación. Además, es posible que te arresten por robar. O bien, puedes llevar una vida moral y honesta, y sentirte confundido y disgustado por tu conducta de robo compulsivo.

Otros trastornos y complicaciones asociados a la cleptomanía pueden ser los siguientes:

 

Otros trastornos del control de impulsos, como ludopatía o compras compulsivas

Consumo indebido de alcohol y sustancias

Trastornos de la personalidad

Trastornos de la alimentación

Depresión

Trastorno bipolar

Ansiedad

Pensamientos suicidas, intentos de suicidio y suicidio

Prevención

Debido a que la causa de la cleptomanía no está clara, aún se desconoce la forma de prevenirla. Recibir tratamiento en cuanto comienza el robo compulsivo puede ayudar a evitar que la cleptomanía empeore y a prevenir algunas de sus consecuencias negativas.

 

Síntomas, causas y tratamiento.

 

Si decides buscar tratamiento para los síntomas de una posible cleptomanía, es posible que tengas que someterte a evaluaciones físicas y psicológicas. La exploración física puede determinar si es posible que haya causas médicas que desencadenan tus síntomas. La cleptomanía se diagnostica según tus signos y síntomas. Debido a que es un tipo de trastorno de control de los impulsos, el médico puede realizar lo siguiente para ayudar a determinar un diagnóstico:

 

Hacer preguntas sobre tus impulsos y sobre cómo te hacen sentir

Analizar una lista de situaciones para preguntarte si alguna de ellas desencadena tus episodios de cleptomanía

Darte cuestionarios psicológicos o autoevaluaciones para que completes

Usar los criterios del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-5), publicado por la American Psychiatric Association (Asociación Estadounidense de Psiquiatría)

 

Tratamiento.

 

Aunque el temor, la humillación o la vergüenza pueden dificultar que busques tratamiento para la cleptomanía, es importante que pidas ayuda. La cleptomanía es difícil de superar por tu cuenta. Sin tratamiento, es probable que la cleptomanía sea un trastorno continuo a largo plazo.

El tratamiento para la cleptomanía, generalmente, comprende medicamentos y psicoterapia, o ambos; a veces, junto con un grupo de autoayuda. Sin embargo, no existe ningún tratamiento estándar para la cleptomanía, y los investigadores aún intentan comprender lo que podría funcionar mejor. Quizá debas probar varios tipos de tratamiento hasta encontrar el que te dé resultado.

 

Medicamentos.

 

Hay pocas investigaciones científicas sobre el uso de medicamentos psiquiátricos para tratar la cleptomanía. Y no hay ningún medicamento aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos para tratar la cleptomanía. Sin embargo, determinados medicamentos podrían ayudar según tu situación y si tienes otros trastornos de salud mental, como depresión o abuso de sustancias.

Es posible que el médico considere recetarte lo siguiente:

Un medicamento para tratar la adicción denominado «naltrexona», un antagonista opioide, que podría reducir el impulso y el placer asociados con robar

Un antidepresivo; específicamente, un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina

Otros medicamentos o una combinación de estos

Si te recetan medicamentos, pregúntale al médico, al proveedor de atención médica mental o al farmacéutico sobre los posibles efectos secundarios o las posibles interacciones con otros medicamentos.

 

Psicoterapia.

 

Una forma de psicoterapia denominada «terapia cognitiva conductual» te ayuda a identificar comportamientos o creencias negativos y poco saludables, y a reemplazarlos por otros positivos y saludables. La terapia cognitiva conductual puede comprender estas técnicas para ayudarte a controlar los impulsos de la cleptomanía:

 

Sensibilización conversiva, en la que te visualizas robando y enfrentando las consecuencias negativas, como si te atraparan.

 

Terapia de aversión, en la que practicas técnicas ligeramente dolorosas, como mantener la respiración hasta que te sientes incómodo, cuando tienes el impulso de robar

Desensibilización sistemática, en la que practicas técnicas de relajación y te imaginas controlando los impulsos de robar.

 

Cómo evitar las recaídas

Es frecuente tener recaídas de cleptomanía. Para ayudar a evitar las recaídas, asegúrate de cumplir con tu plan de tratamiento. Si sientes impulsos de robar, comunícate con tu profesional de salud mental o recurre a una persona de confianza o un grupo de apoyo.

 

Más información

Psicoterapia

 

Estrategias de afrontamiento y apoyo.

 

Puedes tomar medidas saludables para cuidarte mediante la capacidad de enfrentar desafíos o situaciones mientras recibes tratamiento profesional:

 

Cumple con tu plan de tratamiento. Toma los medicamentos según se te indique y asiste a tus sesiones de terapia programadas. Recuerda que es un trabajo arduo y es posible que tengas contratiempos ocasionales.

Infórmate. Aprende sobre la cleptomanía para comprender mejor los factores de riesgo, los tratamientos y los episodios desencadenantes.

 

Identifica los factores desencadenantes. Identifica las situaciones, los pensamientos y los sentimientos que pueden desencadenar el impulso de robar para que puedas tomar medidas para controlarlo.

 

Busca tratamiento para el abuso de sustancias y otros problemas de salud mental. El consumo de sustancias, la depresión, la ansiedad y el estrés pueden retroalimentarse, lo que provoca un ciclo de conductas no saludables.

 

Encuentra medios saludables. Investiga posibles medios saludables para recanalizar tus impulsos de robar o de hurtar a través del ejercicio y de las actividades recreativas.

 

Aprende a relajarte y a controlar el estrés. Prueba técnicas de reducción del estrés, como la meditación, el yoga o el taichí.

 

Concéntrate en tu objetivo. Recuperarse de la cleptomanía puede llevar tiempo. Mantente motivado teniendo tus objetivos de recuperación en mente y recordando que puedes trabajar para reparar tanto las relaciones dañadas como los problemas económicos y legales.

 

Apoyo a los seres queridos

Si un ser querido recibe tratamiento para la cleptomanía, asegúrate de comprender los detalles del plan de tratamiento y brindarle apoyo de forma activa para que tenga éxito. Puede ser útil que asistas a una o más sesiones de terapia con tu ser querido para familiarizarte con los factores que parecen desencadenar el impulso de robar, así como con los modos más efectivos para afrontarlo.

Es posible que también te resulte beneficioso hablar con un terapeuta. Recuperarse de un trastorno de control de los impulsos es un compromiso desafiante y a largo plazo, tanto para quien lo padece como para las personas de su entorno. Asegúrate de atender tus propias necesidades con los métodos de reducción del estrés que te resulten más efectivos, como hacer ejercicio, meditar o reunirte con amigos.

 

Grupos de autoayuda.

 

A las personas que padecen cleptomanía puede resultarles beneficioso participar en grupos de autoayuda que se basan en los programas de 12 pasos. Incluso si no encuentras un grupo específico para la cleptomanía, es posible que te resulte útil asistir a reuniones de Alcohólicos Anónimos o de otras adicciones. Estos grupos no son para todos los gustos, así que pregúntale al profesional de salud mental sobre las distintas alternativas.

 

Preparación para la consulta.

 

Si luchas contra una necesidad irresistible de robar, habla con el médico. Sin duda, esa conversación te parecerá inquietante, pero confía en que el médico está interesado en cuidar tu salud, no en juzgarte. El médico puede derivarte a un profesional de salud mental, como un psiquiatra, con experiencia en el diagnóstico y tratamiento de la cleptomanía.

Tal vez sea conveniente pedirle a un familiar o a un amigo de confianza que te acompañe para que te ayude a recordar los detalles. Además, alguien que te conoce desde hace mucho tiempo puede hacer preguntas o compartir información con el profesional de salud mental que tú no recuerdes mencionar.

La siguiente información te ayudará a prepararte y a saber qué esperar del médico o del profesional de salud mental.

 

Qué puedes hacer.

 

Para prepararte para la consulta, haz una lista de lo siguiente:

 

Todos los síntomas que tengas, y durante cuánto tiempo los has tenido

Tu información personal más importante, incluso los episodios traumáticos del pasado y cualquier factor importante de estrés actual

Tu información médica, incluso otros trastornos de salud física o mental que te hayan diagnosticado

Todos los medicamentos que tomas, incluso vitaminas, hierbas u otros suplementos, y las dosis

Las preguntas que quieras hacerle al profesional de salud mental, para que puedas aprovechar al máximo la consulta

 

Algunas preguntas para hacerle al profesional de salud mental pueden ser las siguientes:

 

¿Por qué no puedo dejar de robar?

¿Qué tratamientos hay disponibles?

¿Qué tratamientos tienen más probabilidades de ser efectivos en mi caso?

¿Con qué rapidez podría dejar de robar?

¿Todavía sentiré la necesidad de robar?

¿Con qué frecuencia necesito sesiones de terapia y durante cuánto tiempo?

¿Hay medicamentos que me puedan ayudar?

¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de estos medicamentos?

Tengo otros problemas de salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlarlos en forma conjunta?

¿Cuál es la mejor forma de que mis familiares apoyen el tratamiento?

¿Hay folletos u otro material impreso que pueda consultar? ¿Qué sitios web me recomiendas?

 

Qué esperar de tu profesional de salud mental.

Para entender mejor tus síntomas y la manera en que afectan tu vida, el profesional de salud mental podría preguntarte lo siguiente:

¿A qué edad experimentaste por primera vez un impulso irresistible de robar?

¿Con qué frecuencia sientes la necesidad de robar?

¿Alguna vez te sorprendieron robando o fuiste arrestado por robo?

¿Cómo describirías tus sentimientos antes, durante y después de robar algo?

¿Qué tipo de objetos robas? ¿Son cosas que necesitas?

¿En qué tipo de situaciones es más probable que robes?

¿Qué haces con los objetos que robas?

¿Hay algo en particular que parezca provocar tu necesidad de robar?

¿De qué manera la necesidad de robar afecta tu vida, incluso la escuela, el trabajo y las relaciones personales?

¿Alguno de tus parientes cercanos tuvo problemas con el robo compulsivo o con otras enfermedades mentales, como depresión o abuso de drogas o alcohol?

¿Tomas alcohol o consumes drogas recreativas? ¿Cuál y con qué frecuencia?

¿Has recibido tratamiento por otros problemas de salud mental, como trastornos de la alimentación? Si es así, ¿qué tratamientos fueron más efectivos?

Actualmente, ¿recibes tratamiento para alguna enfermedad?

 

Relacionados.

Procedimientos asociados

Psicoterapia

Productos y servicios

Bibliografía: Mayo Clinic Family Health Book (Libro de Salud Familiar de Mayo Clinic) 5.ª edición

Cleptomanía

Síntomas y causas

Diagnóstico y tratamiento

 

 

 

 Wikcionario tiene definiciones y otra información sobre cleptomanía.

Martínez, Julio. «Cleptomanía». Consultado el 4 de julio.

 

¿Cuál es la diferencia entre obsesión y compulsión?

SAÚL ARMANDO LLAMAS LÓPEZ

 

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) implica muchos problemas, es por ello que hoy veremos diferencias entre compulsiones y obsesiones. Con el TOC, los pensamientos obsesivos generalmente desencadenan acciones compulsivas destinadas a disipar los pensamientos y reducir la angustia. Pero esto generalmente solo proporciona alivio a corto plazo y no hace que la obsesión desaparezca.

 

Las obsesiones y compulsiones pueden convertirse en un ciclo difícil de detener. El tiempo que dedica a las compulsiones puede comenzar a ocupar la mayor parte de su día. Esto puede afectar en la escuela, trabajo o vida personal, lo que puede generar aún más angustia.

Siga leyendo para obtener más información sobre las obsesiones y compulsiones.

 

¿QUÉ SON LAS OBSESIONES?

 

Los pensamientos obsesivos pueden interrumpir, molestar y dificultar tu vida diaria. Incluso si eres consciente de que no son reales y sabes que no actuarás sobre ellos, aún puedes sentirte angustiado y preocupado de poder actuar sobre ellos. Como resultado, puede intentar evitar todo lo que desencadena estos pensamientos. Hay varios tipos de obsesiones, y es común experimentar más de un tipo.

 

1.   OBSESIONES RELACIONADAS CON LA CONTAMINACIÓN.

 

Estas obsesiones involucran pensamientos y preocupaciones sobre cosas que pueden ensuciarte o enfermarte, como:

Barro y tierra

Fluidos corporales

Gérmenes y enfermedades

Radiación, contaminación u otros peligros ambientales

Artículos domésticos venenosos (productos de limpieza, insecticidas, etc.).

 

2.   OBSESIONES SOBRE COMPORTAMIENTOS TABÚ.

 

Estas obsesiones pueden surgir como imágenes o impulsos. Pueden ser extremadamente molestos, porque sabes que realmente no quieres realizar esas acciones. Podrían involucrar:

 Preocuparse por actuar violentamente hacia los demás.

Teme que los comportamientos ordinarios sean incorrectos o inmorales.

Pensamientos no deseados sobre comportamientos sexuales que no le interesan.

Miedo a actuar de una manera blasfema o teme que haya ofendido a Dios (escrupulosidad).

Pensamientos sexualmente explícitos sobre miembros de la familia, niños o cualquier actividad sexual agresiva o dañina.

Teme que los comportamientos ordinarios sean incorrectos o inmorales.

Es importante tener en cuenta que tener este tipo de pensamientos obsesivos no significa que actuarás de la misma manera. Parte de lo que los hace tan angustiantes es que no quieres actuar así.

 

3.   OBSESIONES SOBRE PERDER EL CONTROL O ACTUAR SEGÚN TUS IMPULSOS.

 

No es raro preocuparse de que actúe por impulsos o pensamientos intrusivos. Por ejemplo, puede preocuparse por:

 

Robar algo o violar otras leyes

Lastimarse a usted mismo o a otra persona.

Tener un estallido de lenguaje agresivo, grosero u obsceno.

Actuar sobre imágenes no deseadas o pensamientos intrusivos

Una vez más, tener estas obsesiones no significa que actuarás de esa manera.

 

4.   OBSESIONES SOBRE CAUSAR DAÑO ACCIDENTAL.

 

Con este tipo de obsesión, es posible que le preocupe causar un accidente o un desastre. Algunos ejemplos incluyen:

 

Golpear accidentalmente a una persona o animal al conducir.

Olvidar cerrar su casa u oficina, lo que podría resultar en un robo.

Dejar la estufa encendida o un aparato enchufado y provocar un incendio.

Envenenando a alguien usando el ingrediente equivocado o incluyendo accidentalmente una sustancia tóxica al cocinar.

 

5.   OBSESIONES SOBRE LA NECESIDAD DE QUE LAS COSAS SEAN ORDENADAS O PERFECTAS.

 

Este tipo de obsesión va más allá de los rasgos perfeccionistas. En lugar de obtener una sensación de satisfacción de las cosas que están ordenadas o simétricas, puede sentirse extremadamente molesto cuando algo está ligeramente torcido o fuera de lugar. Otros síntomas incluyen:

Miedo a olvidar, o que haya olvidado, algo importante.

 

Preocupándose por tirar las cosas en caso de que sean importantes o las necesite más tarde. Necesitar objetos o muebles para enfrentar una dirección específica o estar en un orden específico. Necesitar objetos (alimentos, artículos alrededor de su casa, etc.) para que sean uniformes o simétricos.

 

¿QUÉ SON LAS COMPULSIONES?

 

Las compulsiones las respuestas que se tienen a las obsesiones. Es posible que sienta la necesidad de repetir estos comportamientos una y otra vez a pesar de que en realidad no quiere hacerlo. Esto puede ocupar horas de tu día. Llevar a cabo estas compulsiones produce una sensación de alivio, pero este sentimiento suele ser de corta duración. A veces las compulsiones están relacionadas y son relevantes para una obsesión. Por ejemplo, puede desbloquear y volver a bloquear su puerta principal siete veces antes de salir para evitar un robo. Pero en otros casos, podrían no estar relacionados. Por ejemplo, puede tocar una pared antes de salir de la casa porque considera que ayuda a evitar un accidente automovilístico.

 

Al igual que las obsesiones, las compulsiones a menudo encajan en algunas categorías principales.

 

1.   COMPULSIONES DE VERIFICACIÓN.

 

Las compulsiones relacionadas con la verificación pueden implicar:

Asegurarse de no lastimarse.

Asegurarte de que las puertas y ventanas estén cerradas.

Asegurarte de que los electrodomésticos estén apagados.

Inspección corporal para asegurarse de que no tenga un mal físico.

 Asegurarse de no lastimar a nadie, por ejemplo, escondiendo cuchillos.

Repasar un trabajo una y otra vez para asegurarte de no cometer un error.

 

2. COMPULSIONES MENTALES.

 

Las compulsiones mentales o de pensamiento a menudo incluyen:

Orar

Contar hasta un número específico.

Numerar o hacer listas sobre tareas o acciones.

Revisar o repasar eventos o conversaciones que han sucedido.

Deshacer mentalmente una palabra o imagen negativa reemplazándola por una positiva.

Repetir palabras o números en un patrón específico o por un número determinado de veces.

 

3. COMPULSIONES DE LIMPIEZA.

 

Estas compulsiones pueden implicar la limpieza de partes de su entorno o su cuerpo, por ejemplo:

Lavarse las manos varias veces.

Necesidad de seguir una rutina de lavado específico.

Evitar tocar objetos específicos o personas para evitar la contaminación.

Limpiar su casa, ambiente de trabajo u otras áreas repetidamente o un número específico de veces.

Siguiendo rutinas de higiene específicos que la mayoría de las personas considerarían excesivos.

 

4. REPETIR U ORGANIZAR COMPULSIONES.

 

Estas compulsiones pueden implicar hacer cosas un cierto número de veces o hasta que algo se vea o se sienta “bien”. Por ejemplo:

Hacer algo un número específico de veces.

Girar ciertos objetos en la misma dirección.

Organizar las cosas en un patrón específico.

Tocar cosas cuando entras y sales de una habitación.

Tocar partes de su cuerpo varias veces o en un orden específico.

Hacer movimientos corporales, como parpadear, una cierta cantidad de veces.

Otras compulsiones podrían incluir:

Buscar la tranquilidad de amigos o familiares.

 

Evitar los desencadenantes o cualquier situación que pueda conducir a una compulsión.

 

En general, la mayoría de las personas con TOC experimentan un pensamiento obsesivo y luego se sienten obligados a realizar una acción (compulsión) para ayudar a aliviar la ansiedad o el estrés asociados con la obsesión.

 

La obsesión y la compulsión pueden tener alguna relación entre sí, pero este no es siempre el caso.

Aquí hay algunos ejemplos de cómo se verían las obsesiones y compulsiones en la vida real. Solo tenga en cuenta que las personas experimentan TOC y otras afecciones de salud mental de diferentes maneras. Aunque no es exhaustiva, esta tabla está destinada a ayudarlo a comprender mejor las diferencias entre obsesiones y compulsiones, así como también la relación que existe entre sí.

 

OBSESIÓN

COMPULSIÓN

“Sé que soy heterosexual. Me atraen las mujeres. Tengo una novia. Pero ¿y si también me siento atraído por los hombres?”

Buscar en Internet fotos de “hombres atractivos” y mirarlas para saber si causan excitación.

“¿Qué pasa si el bebé deja de respirar en la noche?”

Configurar una alarma para que suene cada 30 minutos durante la noche para controlar al bebé.

Tener una idea intrusiva de quitarse la ropa en medio de una reunión de trabajo.

Deletrear mentalmente “tranquilo” hacia atrás cada vez que surge el pensamiento hasta que desaparece.

“Esta oficina está contaminada. Si toco algo, me enfermaré ”.

Lavarse las manos tres veces, durante un minuto cada vez que toca o cree que ha tocado algo.

“¿Qué pasa si olvido algo importante?”

Necesidad de guardar cada pieza de correo, notificación o documento, incluso cuando están desactualizados y ya no tienen uso.

“Papá tendrá un accidente en el trabajo si no golpeo cada pie contra la parte posterior de cada pierna 12 veces”.

Tocar el pie contra la pierna durante el número establecido de veces, y comenzando desde el principio si comete un error.

“¿Qué pasa si golpeo intencionalmente otro auto mientras conduzco?”

Golpearse la cabeza siete veces en cada lado para disipar el pensamiento cada vez que aparece, y repitiendo el ritual para asegurarse de que el pensamiento no regrese.

“¿Qué pasa si accidentalmente toco a alguien de manera inapropiada?”

Asegurarse de caminar o mantenerse fuera del alcance de cualquier otra persona, alejándose inmediatamente cuando se acerca demasiado, y con frecuencia preguntando: “¿Estaba demasiado cerca? ¿Fue inapropiado?

“Si me olvido de confesar uno de mis pecados, Dios se enojará conmigo”.

Redactar largas listas de todos los comportamientos potencialmente “incorrectos” o pecaminosos y hacer una nueva confesión o rezar cada vez que recuerde una nueva.

“Si miro el reloj cuando cambia de 11:59 a 12:00, el mundo terminará”.

Dar la vuelta a todos los relojes, evitar mirar cualquier reloj o teléfono cercano a la hora, y verificar varias veces para asegurarse de que los relojes estén girados u ocultos, por si acaso.

“Si no piso cada tercera grieta, mi novio perderá su trabajo”.

Pisar cada tercera grieta, volver y hacerlo de nuevo solo para estar seguro.

Tener un pensamiento intrusivo de necesitar decir una palabra específica.

Decir la palabra a todos los que ves, incluso después de tratar de luchar contra el impulso de hacerlo.

Tener una idea intrusiva de poner el dedo en una toma de corriente.

Cubra todas las salidas con cubiertas de plástico, y verificar cada una, cada vez que surja el pensamiento.

“¿Qué pasa si tengo un tumor?”

Revisar visual y físicamente todo el cuerpo en busca de bultos varias veces al día para asegurarse de que no haya aparecido ninguno.

 

¿PUEDEN EXISTIR OBSESIONES SIN COMPULSIONES?

 

Existe una variación menos conocida del TOC que algunos denominan “O puro”. El nombre proviene de la idea de que solo involucra obsesiones. Los expertos creen que este tipo generalmente involucra rutinas compulsivas, solo que estos se ven diferentes de los comportamientos compulsivos típicos.

 

Comúnmente involucra pensamientos intrusivos e imágenes de:

 

Pensamientos blasfemos o religiosos.

Lastimarse a sí mismo o a otras personas.

Pensamientos no deseados o desagradables sobre parejas y otras personas.

Actos sexuales, particularmente aquellos que considera incorrectos, inmorales o perjudiciales para otros. Estos pensamientos pueden ser parte de una compulsión. Simplemente no son tan visibles y concretos como las compulsiones que la gente suele pensar. También es común pasar mucho tiempo rastreando pensamientos para comprenderlos y asegurarse de que no actuará en función de ellos. También puede rezar o repetir frases específicas para cancelar una imagen o pensamiento.

 

¿CUÁNDO BUSCAR AYUDA?

 

Cualquiera puede experimentar breves fijaciones mentales, pensamientos obsesivos e intrusivos, o impulsos inexplicables para llevar a cabo una tarea o acción específica. En general, las obsesiones y compulsiones solo indican TOC cuando:

 

No son deseados.

Ocupa una parte importante de tu día.

Afecta negativamente tu vida personal y tus relaciones.

Sentir la necesidad de limpiar mucho porque disfrutas de la limpieza y te gusta el aspecto de una casa ordenada no sería un signo de TOC, ya que disfrutas de la actividad y te enorgulleces del resultado. Lo que podría indicar el TOC, por ejemplo, es temer que su hijo pueda desarrollar una enfermedad grave si no tiene una casa completamente limpia y libre de gérmenes. Como resultado de esta preocupación persistente, usted limpia varias horas cada día, pero aun así se preocupa de haber perdido algo y se siente angustiado hasta que comience a limpiar nuevamente.

Si tiene algún síntoma de TOC, puede hablar con un profesional de la salud mental. Un terapeuta puede ayudarlo a identificar obsesiones y compulsiones y comenzar a abordarlas para reducir el impacto que tienen en su vida.

 

OTRAS, Diferencia entre obsesión y compulsión.

 

A pesar de que tanto la obsesión como la compulsión están relacionadas con un trastorno mental, existe una diferencia entre la obsesión y la compulsión. En otras palabras, no son iguales. Mientras que la obsesión se refiere a un pensamiento persistente que trabaja en la mente de un individuo, la compulsión se refiere a una acción persistente, en la que el individuo siente un fuerte impulso de participar en una actividad en particular hasta el nivel en el que interrumpe sus tareas diarias. Entonces, la principal diferencia entre obsesión y compulsión proviene de que una está relacionada con los pensamientos y la otra con las acciones. Este artículo intenta presentar una imagen más elaborada de los dos términos para que el lector pueda comprender las diferencias que existen.

¿Qué significa obsesión?

En primer lugar, al mirar la palabra obsesión, se puede definir como un pensamiento recurrente que no desaparece; un pensamiento persistente. Incluso en medio de otros trabajos, este pensamiento preocuparía la mente del individuo. Por lo general, esto se considera irracional y puede variar en grado. Algunas obsesiones son más leves en comparación con otras. Cuando el grado es alto, la interrupción de la vida diaria y las tareas domésticas también es alta. Incluso cuando la persona no quiere pensar en ello, este pensamiento vendría una y otra vez. El miedo a los gérmenes, la suciedad y la constante necesidad de que las cosas se completen de manera adecuada son algunos ejemplos de obsesión. Las obsesiones pueden incluso provocar tensiones en las relaciones personales y laborales, ya que alteran el funcionamiento habitual de un individuo.

¿Qué significa Compulsión?

A diferencia de una obsesión, que es un pensamiento recurrente, una compulsión es una acción persistente que debe cumplirse. Una compulsión también puede ser de diferentes grados. Cuando el grado es leve, la persona logra seguir con sus rutinas diarias con poca interrupción. Sin embargo, cuando el grado es alto el impacto en la rutina diaria no solo es negativo, sino alto. Intentemos entender esto con un ejemplo. Imagine a una persona que necesita comprobar si ha cerrado la puerta antes de ir a trabajar. Si la persona sufre una compulsión por esta actividad, la persona sentirá un fuerte impulso de regresar y revisar la puerta nuevamente. Esto también está relacionado con la obsesión, ya que la persona sigue pensando en el deseo de cerrar la puerta, o bien comprobar si la cerró correctamente.

Este ejemplo también destaca el impacto que tiene en la rutina diaria. En este caso, la persona nunca lograría llegar al trabajo a tiempo. Si la persona trata de alejar este fuerte impulso, generalmente provoca efectos adversos. Además, esto hace que la persona encuentre dificultades en la vida laboral y personal. Algunos ejemplos más de compulsiones son la necesidad de lavarse las manos, la necesidad de aprobación constante, la necesidad de arreglar las cosas de una manera particular, etc.

¿Cuál es la diferencia entre obsesión y compulsión?

• La obsesión se refiere a un pensamiento persistente que trabaja en la mente de un individuo.

• La compulsión se refiere a una acción persistente, donde el individuo siente una fuerte necesidad de participar en una actividad en particular.

• Tanto la obsesión como la compulsión varían en grado, cuanto mayor es el grado, mayor es la posibilidad de interrupciones en la vida diaria.

• Ambos se pueden curar mediante la terapia cognitivo-conductual y la medicación.

• La principal diferencia es que mientras la obsesión se limita a un pensamiento, la compulsión llega tan lejos como una acción.

Diferencia clave: La obsesión se refiere a pensamientos, imágenes o impulsos e impulsos persistentes, intrusivos y no deseados. Las compulsiones son conductas que la persona exhibe que pueden ayudarles a lidiar con la ansiedad causada por estas obsesiones o las obsesiones mismas.

 

La confusión entre los términos 'obsesión' y 'compulsión' surge del hecho de que los dos términos están interrelacionados. Sin embargo, muchas personas creen erróneamente que son sinónimos. La obsesión se refiere a la fijación, es que una persona está fijada o unida a un objeto, creencia, o incluso a una persona. Este sentimiento podría consistir en pensar constantemente en alguien o algo, querer protegerlo, incluso ir a medidas extremas para hacerlo, o querer poseerlo o poseerlo. El sentimiento de querer poseer una persona se conoce como amor obsesivo.

La compulsión, por otro lado, es la sensación de que uno está obligado a hacer algo, es decir, se le obliga a hacer algo. Este sentimiento de ser forzado puede ser de otra persona, internamente desde dentro o desde el universo. Un ejemplo de esto sería golpear madera para evitar insearla. La persona puede sentirse obligada a hacerlo, de lo contrario podría pasar algo malo. Los comportamientos compulsivos a menudo se convierten en hábitos cuando las personas los realizan automáticamente, o pueden sentir que tienen que hacerlo, incluso bajo presión.

Sin otro particular, me reitero de Usted, con la seguridad, de mi más distinguida consideración.

 

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¿CÓMO SE VEN LAS OBSESIONES Y LAS COMPULSIONES JUNTAS?